ANUAR SAAD / HORA EN PUNTO🔴
A diez días de la primera vuelta presidencial, Colombia parece haber entrado definitivamente en la etapa más intensa, emocional y decisiva de la campaña. La nueva encuesta de Guarumo y EcoAnalítica, divulgada por El Tiempo, no solo confirma que Iván Cepeda continúa liderando la carrera hacia la Casa de Nariño, sino que también reafirma el fenómeno político que hace apenas unos meses parecía improbable: el ascenso acelerado de Abelardo de la Espriella y el estancamiento de Paloma Valencia en la disputa por la derecha colombiana.
La fotografía electoral que deja la medición es contundente. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y heredero político del proyecto de Gustavo Petro, encabeza la intención de voto con un 37,1 % que parece ser su techo. Lo sigue Abelardo de la Espriella con 27,5 %, mientras Paloma Valencia aparece tercera con 21,7 %. Más atrás, y prácticamente fuera de competencia, aparecen Sergio Fajardo con 3,2 %, Santiago Botero con 1,6 % y Claudia López con 1,5 %. El voto en blanco todavía registra un significativo 6,1 %.
La encuesta fue realizada entre el 11 y el 19 de mayo mediante 3.787 entrevistas presenciales en 85 municipios del país y tiene un margen de error del 2,2 %.
Pero detrás de esos números hay algo mucho más profundo que una simple intención de voto: hay una sensación creciente de que Colombia ya asumió que el próximo presidente no será elegido en primera vuelta.
Cepeda continúa primero, sí. Pero también parece haberse estacionado en un techo electoral difícil de romper. Lleva meses liderando las encuestas nacionales, aunque sin dar el salto definitivo hacia una mayoría aplastante. El 37,1 % le garantiza llegar cómodo a la segunda vuelta, pero no le alcanza para cerrar la elección anticipadamente. Y en política, cuando un candidato deja de crecer demasiado temprano, las alarmas comienzan a sonar dentro de su propia campaña.
Mientras tanto, el gran protagonista de esta nueva medición es Abelardo de la Espriella.
El abogado costeño pasó de ser visto como un fenómeno mediático a convertirse en un aspirante real al poder. Con 27,5 %, no solo logró consolidarse en el segundo lugar, sino que además tomó una ventaja de casi seis puntos sobre Paloma Valencia, después de varias semanas de empate técnico entre ambos.
Su crecimiento parece responder a una mezcla explosiva: discurso frontal contra el petrismo, narrativa de autoridad, tono antisistema y una capacidad de conectar con sectores cansados de la inseguridad, la polarización y el desgaste de los partidos tradicionales.
En otras palabras, Abelardo está capitalizando el voto emocional de una derecha que ya no se siente completamente representada por el uribismo clásico.
Y ahí es donde aparece el problema para Paloma Valencia.
La senadora del Centro Democrático, que hace semanas parecía consolidarse como la principal carta opositora, ahora enfrenta un escenario mucho más complejo. Aunque mantiene un sólido 21,7 % y conserva una estructura política importante, la encuesta sugiere que su crecimiento se frenó justo en el momento más decisivo de la campaña.
El propio Víctor Muñoz, analista y cofundador de Guarumo, reconoce que Paloma aún no está descartada y que regiones como Antioquia y la Costa Caribe podrían ser determinantes para una eventual remontada en la última semana. Pero la sensación política que deja esta encuesta es otra: hoy el impulso está del lado de Abelardo.
Y el dato más inquietante para el petrismo aparece precisamente cuando la encuesta simula los escenarios de segunda vuelta.
Según la medición, Iván Cepeda perdería tanto contra Abelardo de la Espriella como contra Paloma Valencia.
En un eventual balotaje entre Cepeda y Abelardo, el candidato del Pacto Histórico obtendría 40 %, mientras que De la Espriella alcanzaría 43,6 %, sacándole una ventaja de 3,6 puntos porcentuales. Además, un 16,4 % de los encuestados aseguró que no votaría por ninguno de los dos candidatos.
Pero el panorama tampoco mejora para Cepeda si su rival fuera Paloma Valencia. En ese escenario, la senadora del Centro Democrático obtendría 44,8 %, frente al 39,9 % del candidato del petrismo. Allí, el porcentaje de ciudadanos que dice no votar por ninguno de los dos asciende al 15,3 %.
La lectura política es poderosa: Cepeda domina la primera vuelta, pero todavía genera un enorme voto de rechazo que podría unificar a sectores de oposición en segunda vuelta.
La encuesta también deja otro mensaje de fondo: el centro político prácticamente desapareció del mapa electoral colombiano. Sergio Fajardo apenas alcanza el 3,2 %, mientras Claudia López cae al 1,5 %. El país parece haberse movido hacia una disputa completamente polarizada entre izquierda y derecha, sin espacio para candidaturas moderadas.
Incluso la identificación ideológica de los encuestados confirma esa tendencia. El 34,2 % se declara de derecha, frente a un 27,8 % de izquierda y apenas un 12,6 % de centro. Otro 20 % asegura no identificarse con ninguna corriente política.
En afinidad partidista, el Pacto Histórico lidera con 32,7 %, seguido por el Centro Democrático con 22,1 %. Mucho más atrás aparecen el Partido Liberal con 5,5 %, Salvación Nacional con 4,1 % y el Partido Conservador con 2,7 %.
En medio de ese panorama, el voto en blanco comienza a desplomarse. Pasó del 13 % en enero al 6,1 % actual, una señal de que los indecisos empiezan a tomar partido a medida que se acerca la elección.
La campaña entra ahora en sus días más peligrosos y decisivos. Lo que ocurra en la Costa Caribe, Antioquia, Bogotá y el Eje Cafetero podría terminar definiendo quién acompañará a Cepeda en la segunda vuelta del 21 de junio.
Por ahora, la fotografía política del país es clara: Cepeda lidera, Abelardo crece con fuerza, Paloma resiste y Colombia se prepara, una vez más, para decidir su futuro en dos vuelta
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