16 de junio de 2021

Hora en Punto

No es la noticia: es la forma de contarla

Pedro Bonilla: del “Caribe Cuenta”, a la Nasa

Perfil del estudiante de quinto semestre de Licenciatura en Matemáticas en la Universidad del Atlántico, favorecido con una beca para estudios del Programa Internacional Aeroespacial de la NASA, quien es una demostración real que las barreras pueden superarse y que, con dedicación, es posible aprovechar las oportunidades.

Por Aurora Folgoso y Clarissa Pertuz*, Especial para Hora en Punto

Muy pocos pudieron sospechar que un joven de esos que se sientan en la parte trasera del salón de clases, dicharachero, que iba por la vida expresando chanzas ingeniosas, contando chistes y anécdotas, hablando en broma la mayoría del tiempo para hacer reír a sus compañeros, ganaría un cupo para formarse en la NASA, rodeado de las mentes más ingeniosas de todo el mundo, gracias al concurso IASP 2021.

Pero cuando Pedro Luis Bonilla Cuello, hijo único, y quien llegó como un regalo del cielo a los brazos de su madre, Betty Cuello, el 30 de marzo de 2002 en Barranquilla fue seleccionado por la NASA junto con otros sesenta estudiantes que presentaron  propuestas científicas, asociadas a la investigación aeroespacial, quedó claro que los años de lectura y dedicación al estudio, no habían sido en vano.

Bonilla, quien reside en Galapa, empezó a ser reconocido en el país y su cara registrada en todos los medios nacionales, luego de ocupar el primer puesto  en una convocatoria de la Agencia Espacial Norteamericana con un proyecto denominado Cloud Computing.

Este estudiante de quinto semestre de Licenciatura en Matemáticas en la Universidad del Atlántico, favorecido con una beca para estudios del Programa Internacional Aeroespacial de la NASA, en los Estados Unidos, es de piel morena, nariz achatada,  contextura delgada, cabello rizado y oscuro que hace juego con sus ojos intensamente negros y con sus cejas oscuras y pobladas. Siempre luce unos lentes que se asemejan al fondo de una botella, que ha sido el motivo de muchos años de bullying.

INFANCIA INUSUAL

Su infancia estuvo más llena de libros que de  juego con sus amigos. Su madre, al notar ese comportamiento, decidió convertir a la escuela en su primer hogar y registrarlo en dos jornadas de clases

“Mi hijo era muy timido; pero inteligente, y quise incentivarle el hábito del estudio desde muy pequeño matriculándolo dos colegios: él entraba a las 6:30 am y salía a las 12:00pm e ingresaba al otro de 1:00pm a 6:00pm, luego llegaba a la casa a realizar sus trabajos”, añade Betty, su madre.

Sus raíces “mokana galapera” son otra gracia que la vida le puso en el camino y pudo revelarla delante de todo el municipio por medio de una de las emisoras más populares de allí, cuando a sus siete años pronunció un discurso quejándose de las horas excesivas de trabajo que una empresa de la zona le exigía a muchos colaboradores, entre esos, su tía, para pagarles migajas de sueldo.

“Desde ese momento, visualice que estaba delante de un diamante en bruto que tenía el don de narrar” expresó Freddy Ortiz, locutor de radio popular

Fue creciendo como lo enjuicia la naturaleza humana, pero en mayor proporción se desarrolló su intelecto y uno de sus modelos a seguir fue Jean Paul Sartre, o como él lo llama “su inspiración”

“Este filosofo me sirvió bastante en mi época de estudiante, me identifique con él desde el primer momento dado que no era una persona tan atractiva, igual que yo, porque él era cieguito, no podía bañarse muy seguido y olía feo”, dice entre risas. 

VENCIENDO LIMITACIONES

Motivado por la idea de que, si Sartre pudo llegar a destacarse con una discapacidad, él también podía hacer todo lo que quisiera. Y fue así que se dispuso a cambiar radicalmente su autoestima y su nivel de seguridad para enfrentarse ante públicos más grandes y hacer humor.

Fue entonces cuando su vida dio un giro de 180° y obtuvo su primer premio como cuentero en el concurso nacional entre institutos “caribe cuenta”. Ganó el primer lugar, y esto le permitió codearse con los concursantes internacionales, en donde se encontraban profesionales del ámbito, de diferentes culturas y nacionalidades.

Además de su afinidad por contar historias, Pedro sentía más interés por las áreas de matemática y humanidades que por cualquier otra en el colegio. Su profesor Jorge Díaz da fe de que este joven era el mejor de su clase de matemáticas y nos contó una anécdota que fue el génesis para que Pedro asociara la pasión por narrar y por los números con una lección de vida.

“Un día le dejé a solucionar un procedimiento complejo que duró una noche entera resolviéndolo, lo hizo bien, pero le gastó mucho tiempo, así que en dos sencillos pasos le expliqué otra manera de hacerlo y le aconsejé que nosotros los matemáticos estamos buscando siempre las formas más sencillas de solucionar los problemas” –contó el profesor Jorge.

Esta enseñanza marcó al joven que sentía atracción por los números y le sirvió para recordar una frase de Aldo Méndez, cuentero cubano, que dice: “La cuentearía es buscar la forma más fácil de explicar la vida”, dando lugar a encontrar el enlace que existía entre la matemática y la narración de historias.

Pedro, no nació en cuna de oro, pero Bety, su madre, siempre tuvo clara la idea de que el estudio es la mejor riqueza, así que se encargó de que eso nunca le hiciera falta, “Mi hijo me pedía un libro, y yo movía cielo y tierra para conseguírselo”- Añadió Bety. Ella vendía almuerzos en las afueras del colegio donde él estudiaba y ese era el sustento diario de esta pequeña familia.

DE GALAPA PARA EL MUNDO

Con nostalgia, recuerda la vez que este cuentero tenía que ir a Buga por un concurso y ella solamente poseía cien mil pesos que iba a destinar para comprar un ventilador, ya que desde muchas semanas atrás estaban durmiendo sin usar sabanas. En un momento de lucidez se le ocurrió comprar el ventilador y rifarlo, para que le quedara un poco más del valor del electrodoméstico. En pocos días ya había vendido todos los números, menos uno y como casualidad de la vida, de esas que solo ocurren en un millón, el numero cayó en la boleta que no habían vendido. “Lo que es pa´ uno, es pa´ uno”.

Tiempo después, el ser más indispensable para la vida de Pedro se convirtió en paciente oncológica diagnosticada con cáncer de mama, enfermedad que le robó la alegría y el ánimo, pero jamás las fuerzas para vivir y ver a su hijo triunfando. Pedro iba todos los días a visitarla y su madre siempre le decía “El mundo se puede estar cayendo, pero nunca pierdas el hábito de estudiar”.  

Desde el año 2019 empezó a estudiar Licenciatura en Matemáticas en la Universidad del Atlántico, la misma que le dio la oportunidad de participar en el concurso de la NASA, IASP, y quedar en el primer lugar.

 “Primero se inscribieron 22 millones de personas, de esos solo escogieron a cuatro mil, y, por último, solo fuimos 60 los que quedamos seleccionados en todo el mundo, grupo, en donde yo quedé en el primer lugar”

El día que se enteró que fue seleccionado, estaba en la universidad. El jamás pensó que iba a ser aceptado, sin embargo, un correo que tenía como asunto el siguiente enunciado Mr. Bonilla Cuello Pedro Luis, has passed to the last phase of the contest IASP 2021” (“El señor Bonilla Cuello Pedro Luis, ha pasado a la última fase del concurso IASP 2021”) le demostró lo contrario.

De inmediato empezó a prepararse para responder a la perfección las preguntas sobre los temas aeroespaciales y matemáticos. Los conocimientos los tenia, pero la dominación del inglés, no, así que se dedicó por 5 meses a aprender solamente el vocabulario aeroespacial y matemático en ese idioma. Él confiesa con jocosidad que si le preguntan sobre otro tema no sabría cómo desenvolverse.

Cuando empezó a ser reconocido en toda Colombia por ser el único seleccionado en este proyecto con solo presentarse una vez, las envidias y cuota de maldad que se esconcen en las redes sociales empezaron a poner en duda que por mérito propio él haya alcanzado ese logro y se basaban en la premisa de que muchas personas se postulan varios años seguidos y no quedan.

En contraste con eso, los regalos del destino no paraban de llegar a su vida, porque justo cuando algunos lo cuestionaban, recibe la noticia de que sus preparadores son los mejores docentes de Harvard y le ofrecen la oportunidad de que haga parte por tres meses de esta reconocida alma mater. La vida de Pedro es el claro ejemplo del micro paradigma que persigue la significación de la palabra destino; todo lo que esté destinado a ser, será, ahora bien, la gracia divina no resulta sin empeño, sin perseverancia y sin dedicación, eso debemos tenerlo presente.

Pedro asegura que se prepara con ahínco, a pesar de algunas limitaciones tecnológicas, para estar a la altura. “Me estoy preparando. Me estoy fortaleciendo bastante en el cálculo y el álgebra lineal, que es esencial para esto de la digitación. Él viajará en abril a Alabama, Estados Unidos, en donde se encuentra el campo de estudios de la Nasa para iniciar así  la inducción para el programa que comenzará en octubre. Para su traslado y proceso de visado, la Universidad del Atlántico le proporcionó los recursos que requiere.

Mientras tanto, su madre, le está ganando la batalla al cáncer.  Esta mujer solo vive para sentirse orgullosa de saber que su hijo no se dejó llevar de los comentarios venenosos sobre su físico y su forma de ser y que pudo sacarlo adelante a pesar de todos los oscuros momentos del camino. Las barreras nunca faltan, pero somos nosotros quienes podemos utilizarlas como impulso para dejar atrás las debilidades. Hoy, Pedro Luis está dejando en alto su nombre y el del país con las fronteras que están traspasando sus conocimientos.

*Estudiantes del Programa de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe.

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