El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes por la noche que el Comando Sur de Estados Unidos ha matado en un “ataque militar rápido y letal” a Niño Guerrero, “el infame líder del Tren de Aragua”, que el republicano define en un mensaje de Truth, su red social, como “una de las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta”.
Trump no ha especificado dónde se produjo el ataque, pero un comunicado del Gobierno de Delcy Rodríguez confirmó que el conocido líder criminal fue abatido en el Estado de Bolívar, al sureste de Venezuela.
El anuncio se produce tres días después de que helicópteros de las Fuerzas Armadas de Venezuela hiciesen una incursión en el enclave minero de Las Claritas, en Bolívar, cerca de la frontera con Brasil y Guyana. Multitud de videos mostraron la incursión en la región donde proliferan las minas controladas por el Tren de Aragua.
Y, ante el silencio del Gobierno venezolano, se desataron todo tipo de especulaciones. La versión que cobró más fuerza es que las autoridades venezolanas intentaban retomar el control de las minas ante el interés de las empresas extranjeras en explotar ese subsuelo. Tras la revelación de Trump, la operación gana un nuevo significado.
Un par de horas después de que Trump revelase la noticia, el Gobierno venezolano informó sobre “una operación combinada entre organismos de seguridad de Venezuela y de los Estados Unidos” en el sureste del estado Bolívar. Según el comunicado, “fueron desarticuladas estructuras de delincuencia organizada que operaban en la zona”.
El texto no lo especifica, pero fuentes venezolanas conocedoras del episodio afirman que, aunque fue una operación coordinada entre ambos países, “nunca” hubo presencia militar estadounidense en territorio venezolano durante el ataque.
Durante el desarrollo de la operación, continúa el comunicado venezolano, “se produjeron enfrentamientos con integrantes de estas estructuras criminales”, en los que resultó “neutralizado” Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero. “La operación contó con apoyo tecnológico especializado y se desarrolló mediante mecanismos de cooperación e intercambio de información de inteligencia entre las autoridades de ambos países”, añadió.
La publicación de Trump está acompañada de un video en el que se ve una construcción humilde en mitad de la vegetación que salta por los aires tras un impacto que podría ser un misil.
“Esta acción se coordinó estrechamente con nuestros amigos en Venezuela”, dice Trump sobre los dirigentes chavistas que dejó al frente del país latinoamericano tras la captura el pasado 3 de enero del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. “Estamos colaborando muy bien [con el Gobierno de Delcy Rodríguez].
Como resultado, los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar y, bajo mi liderazgo, encontraremos a estos despiadados asesinos y capos de la droga dondequiera que estén, y los enviaremos a las profundidades del infierno, que es donde pertenecen”, continúa Trump.
El Niño Guerrero era considerado el líder del Tren de Aragua, la megabanda criminal más poderosa de Venezuela. Fue uno de los tres líderes que controlaron la cárcel de Tocorón (en el Estado de Aragua), desde donde construyó un verdadero feudo —con piscina, discoteca, zoológico y estadio de béisbol— mientras expandía su organización por Venezuela y varios países latinoamericanos.
Tras su fuga en 2012 y su recaptura un año después, cumplía una condena de 17 años cuando en septiembre de 2023 el gobierno venezolano lanzó un operativo de 11.000 funcionarios para tomar Tocorón. Él ya no estaba. Desde entonces, su paradero era desconocido.
En el post de Trump, el presidente culpa a su predecesor, Joe Biden, de haber “permitido que este ejército extranjero violara, mutilara y asesinara a ciudadanos estadounidenses con total impunidad”, y recuerda que la campaña que lo devolvió a la Casa Blanca estuvo en buena medida basada en alertar del peligro de organizaciones criminales como, especialmente, el Tren de Aragua, que designó como organización terrorista extranjera al principio de su segundo mandato.