17 de mayo de 2026

La encrucijada de la Autónoma: los pasos urgentes para que la universidad vuelva a ser relevante en el Caribe

ANUAR SAAD / 🔴 Hora en Punto

Durante décadas, la Universidad Autónoma del Caribe fue una de las instituciones privadas más influyentes de la región. Aquí se han formado periodistas, abogados, comunicadores, ingenieros, administradores, arquitectos, contadores, psicólogos, diseñadores  y educadores que terminaron ocupando espacios clave en el Caribe colombiano y en el país. Su campus llegó a ser símbolo de movilidad social para miles de jóvenes de estratos medios y populares.

Pero la universidad que alguna vez rozó los 14 mil estudiantes hoy es una institución golpeada por más de una década de crisis financiera, disputas jurídicas, desgaste reputacional, pérdida de confianza y deterioro académico.

La reciente decisión judicial que abrió la puerta al regreso de Silvia Gette Ponce a la rectoría representa para muchos un intento de recuperar gobernabilidad; a través de “un verdadero doliente» de la institución.

Sin embargo, más allá de los nombres propios, la pregunta de fondo es otra: ¿cómo puede la Autónoma sobrevivir y volver a ser competitiva en un ecosistema universitario que cambió radicalmente?

La respuesta exige entonces mucho más que un relevo administrativo.

Una universidad atrapada entre las deudas y el pasado

La crisis de la Autónoma no comenzó ayer. El Ministerio de Educación tuvo que intervenir con medidas especiales desde 2018 para intentar garantizar continuidad académica y proteger recursos institucionales.

Los números muestran la profundidad del problema.

Según informes y análisis del sector universitario, las pérdidas acumuladas entre 2017 y 2024 superaron los $124 mil millones, mientras los pasivos crecieron hasta acercarse a los $200 mil millones.

La universidad también sufrió caída sostenida de matrículas, pérdida de patrimonio, retrasos salariales, problemas en pagos de seguridad social, debilitamiento de investigación y extensión y deterioro de infraestructura y laboratorios.

Pero más que lo anterior, el impacto reputacional fue aún más severo.

Durante años, la discusión pública sobre la Autónoma dejó de girar alrededor de calidad académica y empezó a centrarse en procesos judiciales, peleas internas, escándalos financieros,
conflictos sindicales, y disputas por el control institucional.

Mientras otras universidades privadas del Caribe fortalecían acreditaciones, internacionalización y nuevos programas tecnológicos, la Autónoma quedó atrapada administrando su propia emergencia.

El problema no es solo financiero: cambió la educación superior

La universidad enfrenta además un fenómeno estructural: el modelo tradicional de educación superior dejó de funcionar igual.

Hoy los estudiantes ya no quieren lo que la educación tradicional les ofrece. Hoy los jóvenes buscan carreras más cortas, programas híbridos, formación flexible,certificaciones rápidas,
doble titulación, y conexiones reales con el mercado laboral.

Las universidades que más crecen en Colombia ya no son necesariamente las que tienen más edificios, sino las que logran adaptarse con rapidez a las nuevas demandas productivas.

En Colombia, áreas como analítica de datos, inteligencia artificial, programación, ciberseguridad, logística, energías renovables,
marketing digital, animación, videojuegos, salud digital y la automatización industrial, tienen hoy mayor dinamismo laboral que muchas carreras tradicionales saturadas.Y ese es precisamente el terreno en el que la Autónoma perdió tiempo.

El Caribe necesita a la Autónoma

La región Caribe sigue teniendo enormes brechas en bilingüismo, innovación, formación STEM, investigación aplicada, transferencia tecnológica, y conexión universidad-empresa.

Porque en esta etapa en que se plantea un nuevo renacer de la Uniautónoma, la universidad debe estar ligada al crecimiento, desarrollo y demandas de la ciudad y la región. Y en el caso de Barranquilla, esta ciudad se transformó urbanísticamente y fortaleció sectores como: salud, logística, turismo, industrias creativas, BPO, energías renovables, y servicios empresariales.

Pero buena parte de la oferta universitaria regional todavía no responde plenamente a esas nuevas dinámicas económicas. y ahí existe una oportunidad histórica para la Autónoma.

No necesariamente para volver a ser la universidad masiva de hace veinte años, sino para convertirse en una institución especializada, moderna y alineada con las necesidades productivas del Caribe.

Los pasos urgentes que debería dar la Autónoma

1. Recuperar la confianza antes que los edificios

Ninguna universidad sobrevive solo con infraestructura por ello la prioridad inmediata debería ser reconstruir su credibilidad.

Y eso implica trabajar con transparencia financiera, auditorías públicas, claridad sobre deudas, estabilización laboral, cumplimiento con docentes y empleados, y un gobierno corporativo serio que sea capaz de convocar y atraer inversiones y convenios.

La institución necesita enviar una señal contundente de que dejó atrás la improvisación y que ahora soplan nuevos y mejores vientos.

Porque algo sí es seguro: sin confianza, no habrá matrículas nuevas.

2. Rediseñar su oferta académica

La Autónoma no puede seguir compitiendo únicamente con programas tradicionales. Necesita abrir o fortalecer carreras y tecnologías en inteligencia artificial, ciencia de datos, software, experiencia de usuario, automatización, logística portuaria, energías limpias, producción audiovisual digital, comercio electrónico, y salud tecnológica.

Cómo es sabido, el Caribe colombiano tiene una ventaja estratégica en logística, puertos, turismo y servicios. Entonces la academia debe ser coherente con ello y la universidad debería especializarse precisamente en esas áreas.

3. Apostarle fuerte a programas tecnológicos y ciclos cortos

El mercado laboral está demandando perfiles técnicos y tecnológicos con rápida inserción.

Mientras muchas universidades siguen defendiendo estructuras rígidas de cinco años, los estudiantes buscan rutas flexible.

La Autónoma podría convertirse en líder regional de formación tecnológica aplicada si rompe con el viejo esquema elitista universitario.

4. Renovar laboratorios y convertir el campus en un ecosistema digital

Uno de los grandes retos es físico. Muchos espacios necesitan modernización, entre ellos, laboratorios, conectividad, bibliotecas, centros multimedia, simuladores, y ambientes de innovación.

La universidad debe parecer de verdad una institución del siglo XXI y para ello no basta solo con pintar paredes: hay que modernizar experiencias académicas.

5. Reconectar con Barranquilla y el sector productivo

Durante años, la Autónoma perdió interlocución con empresarios y sectores estratégicos y quedó encerrada en sus propias denuncias, discusiones, acusaciones y escándalos.

Por ello ese proceso de recuperación institucional pasa por establecer convenios reales de empleabilidad, prácticas profesionales de alto nivel garantizadas, incubadoras de emprendimiento, centros de innovación, misiones académicas y alianzas internacionales.

Barranquilla hoy necesita talento para industrias emergentes. La universidad puede volver a ocupar ese espacio.

6. Internacionalización real, no solo convenios en papel.

La renovación de la Uniautónoma está ligada a la aceptación de los jovenes. Para ello, debe ser coherente con lo que ellos quieres. Y, precisamente, esas nuevas generaciones quieren movilidad, virtualidad y conexiones globales y trabajar con urgencia en la oferta de dobles titulaciones, programas bilingües y alianzas con universidades latinoamericanas porque hoy el Caribe no ya no compite solo localmente: está abierto al mundo.

7. Recuperar su identidad histórica

Pese a la crisis, la Autónoma conserva algo valioso: la memoria colectiva.

Miles de egresados todavía sienten pertenencia por la institución. Periodistas, abogados, artistas, docentes, empresarios,  pasaron por sus aulas.

La universidad debe reconstruir esa narrativa desde la reconciliación institucional y no desde la confrontación permanente porque ninguna universidad puede vivir eternamente peleando con su pasado.

Una decisión histórica

La Autónoma está posiblemente frente a su última gran oportunidad.

El regreso de Silvia Gette si bien reabrió debates jurídicos dividiendo opiniones, alberga a su vez, para muchos,  una fuerte esperanza por una razón sólida, aunque algunos, lo consideren más sentimental: Silvia Gette no solo es rectora (esto visto como alguien externo que llega a manejar una institución) sino que es una “verdadera doliente” de la Uniautónoma. Alguien que sin duda le duele el presente del alma Mater  y que hará hasta lo imposible por mejorar el curso de su futuro.

Pero incluso quienes defienden o rechazan ese retorno coinciden en algo: la universidad ya no puede seguir funcionando como lo hizo durante los últimos quince años.

El reto no es únicamente salvar una institución privada: ell reto es evitar que la costa Caribe pierda uno de sus proyectos universitarios más emblemáticos.

Porque una región que aspira a competir globalmente necesita universidades fuertes, modernas y conectadas con el futuro.

Y hoy, más que nunca, la Autónoma tiene que decidir si quiere seguir administrando su crisis… o reinventarse por completo.

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