26 de noviembre de 2022

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Museo del Carnaval: Un lugar lleno de color y aprendizaje cultural

Por Allan Santrich, Alejandra Castro y Juan Romero*

La magia del carnaval de Barranquilla se vive en cada uno de los rincones del museo del carnaval, ubicado en el Barrio Abajo, exactamente en la carrera 54 número 49b con 39, justamente al lado de La Casa del Carnaval. Es una experiencia que eriza la piel de quién visita este sitio, que grita cultura caribe.

La pregunta de muchos, sobre todo los costeños, es ¿por qué deberíamos visitar este lugar? El Museo del Carnaval te permite viajar en el tiempo haciendo un recorrido por diferentes salas que te regresan a otros momentos de nuestro folclor. El origen y evolución de las fiestas y hasta los vestidos que portaron las reinas del carnaval de los últimos 100 años, están al alcance de todos. Este es un espacio que reúne muchos sentimientos y vivencias de las épocas donde la alegría y el baile son protagonistas en las calles de Barranquilla.

María Chaparro, quien lleva en este recinto cultural desde su inauguración, (23 de diciembre del año 2019), es una de las guías principales que acompañan a los asistentes en el recorrido del museo. María cuenta que el proceso de ingreso como guía del museo se dio un mes antes, donde se reunieron para recibir una capacitación y les hicieron entrega de un libro de aproximadamente 300 páginas: “nos tocó estudiarlo, buscar otras fuentes, interiorizarlo para poder compartir con las demás personas la historia del carnaval” dice María, mientras se ríe señalando el tamaño de dicho libro.

Manuscrito de La Guacherna, la inmortal canción de Esthercita Forero

Chaparro cuenta que, durante los días de semana, de martes a jueves, tienen un aforo de 50 a 70 personas y los fines de semana, de viernes a domingo, un aforo de 90 a 100 personas. Comenta que cuando hay más público es desde diciembre hasta mediados de febrero en épocas de carnaval. Lo cierto es que, según ella, “si hacemos un sondeo, son personas nacionales del interior y de algunas partes de la costa los más asiduos visitantes. Los barranquilleros también nos visitan, pero con mas frecuencia cuando vienen a acompañar a extranjeros a conocer esta parte de nuestra historia. Por voluntad propia más o menos un 10% de los barranquilleros nos visitan”, dice.

Los barranquilleros no son conscientes aún de lo que representa el Museo.  Es un  lugar que merece un mayor reconocimiento y que sirve para fortalecer las costumbres autóctonas, Ideal para que nuestros niños que conozcan la historia de su tierra, que de generación en generación se cultiven estos saberes.

El museo del carnaval tiene tres pisos con diferentes salas enfocadas en mostrar la historia, el proceso, el significado y el legado de la tradición, treinta y ocho vestidos de reinas y una carroza que te permite vivir la experiencia de estas en el carnaval, sin duda alguna sentirse parte de la historia de tu tierra no se compara con solo leerla.

En el recorrido por las diferentes salas, las cuales nos trasladan a un momento específico en la historia del Carnaval de Barranquilla, podemos encontrar la del Origen: Allí los visitantes se podrán sentir en plena vía 40 y conocer los elementos más representativos de esta fiesta. Al entrar capta la atención sus paredes de colores: Verde, azul y naranja, la cual en ellas tienen escritas datos que no todos conocen de la fiesta del dios momo.

EL DATO

El museo se fundó a causa de la proclamación del Carnaval de Barranquilla como patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, dada por la Unesco. La inauguración del museo fue en diciembre del 2019, día donde la mayoría de las reinas asistieron como invitadas especiales y posaron al lado de sus vestidos, logrando tener lo que es el mayor aforo a lo largo de la corta historia del museo del Carnaval, con una asistencia de más de 500 personas.

 En dichas paredes resalta la evolución de los Congos de Oro, premio entregado por la organización del Carnaval de Barranquilla desde 1969. Una de las guías de este lugar menciona que este es el reconocimiento más importante que puede otorgar el Carnaval y el cual lo han ganado importantes figuras como el Joe Arroyo, Juan Piña, Shakira, entre otros.

También está exhibido el cetro del rey momo y el de la reina, la historia de la danza del paloteo, del marimonda y la máscara de torito. En aquellas tres paredes de colores podemos conocer la historia del martes de carnaval e incluso la hoja en la que Esthercita Forero escribió la canción “La Guacherna”, aunque muchos barranquilleros no visitan este lugar, esta es una de las exposiciones que más les llama la atención. Al igual que el “Apoteosis” una experiencia de 360 grados, compuesta por proyectores que te permiten vivir el carnaval en cualquier día del año.

Una de las salas está dedicada al desfile más antiguo de las carnestolendas, La Batalla de Flores. Esta fue realizada por primera vez en 1903 inicialmente por el general Heriberto Arturo Vengoechea para celebrar el fin de la Guerra de los Mil Días, remplazando las balas por las flores. En esta parte del museo podemos encontrar una carroza, en la que los asistentes se pueden subir a ella y sentir que están un sábado de carnaval en la vía 40.

El vestido de coronación de Laura Char, el más alabado por los visitantes.

La elaboración de una carroza es un arduo trabajo, el cual requiere meses de dedicación. María Chaparro menciona que “Una vez se proclame la reina del Carnaval, que normalmente se hace entre julio y agosto, ya todos comienzan a trabajar. En total es un equipo de 3 diseñadores que venden la idea a los carrozares y ya después estos comienzan con su realización” Al final del desfile la mejor carroza se gana un Congo de Oro, premio que va dirigido tanto al diseñador de la carroza como a las personas que la trajeron a la realidad.

Entre decoración, música carnavalera, pasillos y escaleras, después de hacer el recorrido en un par de salas entorno al origen de este evento patrimonio de nuestra cultura, está lo que es considerado por la mayoría de los turistas y visitantes del museo, el salón más atractivo e impactante de este recinto cultural:  la sala de reinas, como es llamado por la guía principal del museo.

Esta sala deslumbra a cualquiera que se adentre en ella. Vestidos de las reinas que, a lo largo de la historia de esta festividad, han cautivado con alegría y sabrosura a toda la comunidad costeña y personas de diferentes partes del país y el mundo. Vestidos desde los años 50 hasta la actualidad, colocados en su mayoría en orden cronológico, acompañado de datos significativos y además, con un código QR donde podrás descubrir más información del proceso de elaboración de estos.

Historia del Carnaval de Barranquilla

No obstante, con los más de 50 vestidos que adornan esta sala, ubicada en el segundo piso del museo, hay uno que llama la atención de la mayoría de los turistas, caracterizado de una combinación de tonos negros con grises , acompañado de un plumaje similar al de un pavo real, y con personajes importantes tallados en la parte inferior como el Congo Grande, el vestido portado por la exreina Laura Char Carson y diseñado por Alfredo Barraza en el año 1989. Este es considerado el más llamativo y fotografiado de toda la sala, que aunque no es tan colorido como sus predecesores, el significado, su estética y sobre todo, la mujer que lo portó, se vuelven una de las razones por las cuales cautiva la vista y despierta el interés de las personas.

“El día que ella apareció en Batalla de Flores, su carrosa no tenía ningún tipo de decoración. La intención es que la decoración la hiciera ella con su vestido, por eso mismo este es catalogado como tributo a las máscaras del Carnaval de Barranquilla” dice este dato la señorita Chaparro, agregando que es un vestido único y el que más significado propio tiene.

La «Sala de las Reinas», la más visitada.

Para conservar estos vestidos en excelente calidad, y se mantengan en buen estado, se les realiza un mantenimiento todos los lunes y se da un correcto manejo del aire acondicionado todas las noches, para que el plumaje de los diferentes vestidos no se dañen.

Cabe recalcar que un vestido puede llegar a pesar de 6 a 16 kg, dependiendo de lo que contenga, “y eso no es nada, recientemente llegó un turista proveniente de España y me mostró los vestidos del carnaval de Cádiz y son el doble de grandes y pesados que los nuestros”

Así que si aún usted no conoce el Museo del Carnaval… qué espera para asistir?

*Estudiantes de la asignatura de El Reportaje del Programa de Comunicación Social de la Universidad Autónoma del Caribe

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