17 de septiembre de 2021

Hora en Punto

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Bien por la ventana (al Mundo), pero ¿y la puerta (de Oro)?

Por JOHN ACOSTA RODRÍGUEZ, Especial para Hora en Punto

El monumento Ventana al Mundo jamás reemplazará el concepto de lo que históricamente ha sido la Puerta de Oro para Barranquilla. Me parecen ligeras y hasta exageradas las críticas que, en este sentido, han hecho algunos pocos sobre la impresionante obra de arte que Tecnoglass, una importante fábrica de vidrio que construye ventanas para el mundo entero, donó a su ciudad, Barranquilla. “Es la única parte de la tierra en donde se reduce la noción que se tiene de sí mismo: se pasa de puerta a ventana”, se les oye pregonar, como si una verdadera casa (como lo ha sido Barranquilla para todos los que no somos de aquí) no estuviera compuesta por puerta y ventana.

La Arenosa, como también se le conoce a esta acogedora metrópolis, ya tenía puerta y le hacía falta su ventana. Lo que hay que hacer ahora, y con la debida urgencia, es construirle también un gran monumento que honre al tradicional Puerta de Oro, no para quitarles argumentos a los críticos de la hermosa Ventana al Mundo, sino para materializar en el arte lo que es una realidad, desde mediados del siglo XIX.

Lo fascinante de todo esto es que el proyecto del monumento de la Puerta de Oro ya está listo, desde mucho antes del de la Ventana al Mundo. Lo que hace falta es voluntad política para construirlo. Se debería aunar esfuerzo entre la empresa privada y el sector público para donarle a Barranquilla la materialización en obra de arte de este ícono histórico de la ciudad. Tecnoglass ya ha donado dos grandes monumentos: la Aleta del Tiburón y la hoy comentada Ventana al Mundo. Otra crítica que se le hace a la colorida Ventana es que es producto de la publicidad de la empresa que la construyó: ojalá todas las empresas privadas volcaran su presupuesto en publicidad a adornar la vida de los habitantes de las urbes con obras de arte como esa.

En el marco del bicentenario de Barranquilla (2013), el arquitecto y artista plástico, Roy Pérez, fue encargado por la Presidencia de la República, a través del Ministerio de Transporte, de crear el proyecto Arco, Puerta de Oro. Se trataba de una obra posmodernista y figurativa de grandes dimensiones, hecha en mármol blanco y bronce, que, por su forma icónica se convertiría en el símbolo de la capital del atlántico.

“En mi diseño, se hace alusión a un hombre que se encuentra con el mar; el hombre representa al visitante, la industria, el turismo, todo lo que llega a mejorar la ciudad; el mar es Barranquilla, el papel que juega la ciudad como Puerto Marítimo y Fluvial, punto estratégico del Caribe; las crestas de las olas revientan en unas manos abiertas; con eso, quise simbolizar la afabilidad y la calidez con que el barranquillero recibe al forastero”, me explicó Roy Pérez.

En el proyecto, la obra tiene unos 55 metros de diámetro y una altura de 27 metros  (la Ventana al Mundo tiene una altura de 46 metros); se proyectó para estar ubicada en la salida por la vía al mar, en el cruce de la Avenida Circunvalar con Olaya Herrera. Es, también, un homenaje a la entrada de los inmigrantes a la ciudad. “Todos estos inmigrantes dejaron unas familias importante que le han hecho mucho bien a la ciudad”, agrega Pérez.

El proyecto se fue a tierra porque tumbaron a la ministra de Transporte de la época, la bogotana de nacimiento, pero con alma costeña (creció en Barraquilla) Cecilia López Montaño. Y, como consecuencia, este hermoso proyecto, que contaba también con el apoyo del concesionario que construía la vía al mar, se archivó ¿para siempre?

Me contó Roy Pérez que hace poco lo llamó el empresario barranquillero Nicolás Renowitzky “y me dijo que se debe retomar este proyecto”. Ojalá. Sería un hermoso regalo que la empresa privada y el sector público (Alcaldía de Barranquilla y Gobernación del Atlántico unidos) le harían a la ciudad.

El arco sería construido en concreto, con incrustaciones doradas para mantener el concepto de Puerta de Oro. Estaría enmarcado por un parque lineal, que sería denominado “Parque del Honor”, donde se pondrían las figuras más destacadas de las familias de los inmigrantes. Roy Pérez ha sido el creador de varias obras simbólicas en Barranquilla, como el Monumento a la Cumbia en el barrio 7 Bocas, el Mural en la Alcaldía de Barranquilla, en la Catedral de la ciudad, representando el génesis, entre otros. Además de las esculturas, Roy también ha participado en la creación de carrozas y afiches para el Carnaval de Barranquilla.

Hay que rescatar el proyecto. Y poner todo el empeño en hacerlo realidad. Así, Barranquilla vería reflejado en dos grandes obras de arte lo que es en realidad: una enorme y acogedora casa, con su Ventana al Mundo y su Puerta de Oro.

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