22 de octubre de 2021

Hora en Punto

No es la noticia: es la forma de contarla

Un jonrón por la vida en el «Édgar Rentería»

 

Por MARÍA VICTORIA NIEBLES y GLORIA VANESSA PABA*, Especial para Hora en Punto

Bajo el inclemente sol barranquillero se mezclan generaciones en una fila que inicia en Montecristo y parece terminar en Barrio Abajo.  Sus rostros pasan por la desesperación, la angustia, emoción, pero también por la tranquilidad cuando, por fin, la hilera avanza.

Mientras algunos discuten y generan desorden, un grupo de personas sale del estadio y es abordado por un vendedor que los esperaba desde antes de su ingreso. La reja se abre y en medio del bullicio y, entonces, entra un grupo.

Hace más de un año, las taquillas explotaban ante las largas filas para entrar a los estadios. Las ventas de los vendedores ambulantes eran exitosas y el único miedo que se sentía era el que tu equipo favorito pudiera perder. Ahora, las emociones son las mismas en este escenario, pero esta vez es un juego de vida o muerte.

El diamante del Edgar Rentería, a la espera de que se vuelva a jugar béisbol.

Por estos días, el estadio está lleno y el diamante vacío. Ese es el panorama desde que inició la jornada de vacunación contra el Covid-19 en el único escenario de béisbol en Colombia que cumple con las especificaciones de Las Grandes Ligas de Béisbol (Major League Baseball (MLB)). En Barranquilla hay unos 70 puntos para recibir las dosis contra el coronavirus, entre los que se encuentran los escenarios deportivos, como el Estadio Edgar Renteria, adecuados como puntos masivos de vacunación.

El escenario deportivo fue construido en reemplazo del estadio Tomás Arrieta y lleva por nombre el del ex Grandes Ligas y ganador dos veces de la Serie Mundial, Édgar Rentería, ‘El Niño’ de Barranquilla, quién hizo historia con los Marlins al conquistar la Serie Mundial de 1997 con un bit de oro. Además, el estadio fue nominado a los premios Prix Versailles en 2019, premios que destacan la arquitectura de múltiples escenarios a nivel mundial anualmente.

El Rentería abrió sus puertas al público en mayo de 2018, el evento que inauguró el escenario fue el partido Colombia-Venezuela, y sirvió a los Juegos Centroamericanos del mismo año. Antes de la ejecución de la versión XXIII de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, comenzó una ardua remodelación y creación de los diferentes escenarios deportivos que fueron los protagonistas a lo largo de la competencia. Escenarios como el Estadio de Fútbol Romelio Martínez, el Estadio de Béisbol Edgar Rentería, el Estadio de Racquetball en el Parque Distrital de Raquetas, el Estadio de Softbol y el Coliseo Elías Chegwin, fueron remodelados sin imaginarse nunca, la utilidad que se les daría.

Ambiente dentro del estadio, centro de vacunación.

Para la reconstrucción del Estadio de Béisbol Edgar Rentería, se realizó la instalación de una imponente pantalla digital de 117m2 de 9mts de alto por 13mts de ancho, de última tecnología. Además, el suministro de todo el sistema de iluminación LED, que puso al “Diamante de Montecristo”, entre los mejores y más modernos estadios de Latinoamérica.

El estadio homenajea al jugador que le da el nombre y también su personalidad. Es en donde se recrean los mejores momentos del pelotero barranquillero. La entrada principal del escenario deportivo cuenta con una bola de baseball gigante y un monumento de la estrella de este escenario.

Ventas ambulantes en las afueras.

Algunos lo consideran como el Yankee Stadium de Montecristo. El Rentería es un estadio que necesitábamos con urgencias. Además de fútbol, desde niños se respira el puro béisbol en Barranquilla, sobre todo en el barrio Montecristo. Es un logro más para la ciudad porque aquí no se conseguía un estadio de esta magnitud que se pudiese comparar con escenarios internacionales. Para los barrios aledaños, representa la oportunidad para que muchos niños y jóvenes se formen en el deporte y se alejen del peligro que aguarda en las calles uniéndose al Team Rentería como peloteros.

En diciembre de 2019, el estadio Édgar Rentería recibió una visita muy especial. Grandes Ligas como Gio Urshela, Wilson Ramos, Eduardo Escobar, Harold Ramírez y otros estuvieron en el diamante barranquillero con el fin de enseñarle a los niños de academias de béisbol cómo mejorar sus técnicas de bateo y fildeo.

No obstante, estos no fueron los únicos eventos de gran relevancia que se han desarrollado en este escenario deportivo. El cuadrangular inaugural, el amistoso entre Cuba y Colombia, las temporadas de la Liga Profesional de Béisbol (LPB) y otros acontecimientos se han hecho en sus instalaciones.

 Hoy, casi dos años después, la pandemia no deja de ser un suceso inesperado que alteró nuestra ‘normalidad’. Ahora los nuevos jugadores que conforman los equipos son parte del personal de la salud que entraron a anotar carreras por la vida. Tanto en el béisbol como en la salud, nada se improvisa ni se finge. Los jugadores tienen una preparación especial para hacer frente a los obstáculos imprevistos que puedan surgir durante el juego; pero ¿Cómo comparar una pelota con la vida?

La pelota caliente dejó de ser bateada en el diamante, para que miles de dosis de vacunas contra el covid-19 sean aplicadas y la capital del Atlántico siga liderando a nivel nacional en aplicación de biológicos. Según la Secretaría de Salud de Barranquilla, hasta el 10 de septiembre la ciudad aplicó 1.198.503 dosis de vacunas contra el covid-19, de las cuales 728.130 son primeras dosis, 406.523 segundas dosis y 63.850 dosis únicas. También se tiene en cuenta que 470.373 personas mayores de 12 años han logrado completar sus esquemas de vacunación.

No es un secreto que el ambiente se torna extraño al entrar al estadio y no precisamente a vivir y gozar un torneo, pero las circunstancias lo ameritan, y se cuenta con la esperanza de que las mismas sensaciones que hoy por hoy invaden a los visitantes, esa intriga, pasión y ansias sean por el tan esperado partido de vuelta para los barranquilleros con sed de gloria.

Por estos días en la ciudad, el Plan Nacional de Vacunación (PNV) avanza con buen movimiento pese a la falta de segundas dosis de los biológicos de los laboratorios Moderna y Sinovac. El sinsabor del desabastecimiento de vacunas ronda por la ciudad. Los diferentes puntos de vacunación habilitados empiezan a lucir solitarios y comienza la incertidumbre.

Es una imagen distante a las largas filas que se registraron semanas atrás y que deja mucho que decir.  Nuevamente, como en el béisbol, el marcador final no sólo se basa en la pelota​. Porque como diría Yogi Berra: «Esto no se acaba, hasta que se acaba».

*MARÍA VICTORIA NIEBLES y GLORIA VANESSA PABA, son estudiantes de la asignatura Reportaje del Programa de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe.

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