29 de julio de 2021

Hora en Punto

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Entre la filosofía y la venta callejera: el día a día de un vendedor informal en Barranquilla

El rebusque callejero de Edwin López, el popular vendedor del agua de coco de la esquina de la olímpica de la 73, un legado comercial que piensa convertir en un emprendimiento empresarial.

Por: María José Navarro y Adriana Cuello*, Especial para Hora en Punto

Por años, la informalidad laboral que ha prevalecido en la ciudad, ha venido de alguna manera proporcionándole a muchos una forma digna para ganarse el sustento y poder mantener a su familia. Aunque para nadie es un secreto que en medio de la pandemia, estos oficios demostraron que pueden ser frágiles e inestables: no todos han podido sobrevivir al embate de la crisis económica desatada por la pandemia.

Si bien es cierto que este tipo de trabajos se constituye en una fuente de ingreso, es importante precisar que este término se ha concebido, ante las instituciones oficiales que velan por regir la actividad económica, como una de las categorías que centra toda su actividad de trabajo, pero sin la formalidad de contar con un contrato, seguridad social y prestaciones sociales, que les permitan a estas personas tener unas condiciones dignas para ejercer sus funciones laborales.

Carretilla rodante de Edwin López, el popular vendedor de agua de coco de la esquina de la olímpica de la 73

Por asociación, otros vocablos teóricos catalogan esta actividad como el resultado del desempleo, de la falta de oportunidades, de estar siempre en el subempleo y no contar con un proyecto propio, convirtiéndose en unos de los factores fundamentales que dan origen al rebusque.

Por eso, con una buena dosis de astucia e ingenio, Edwin López, un “manizalita” de nacimiento pero barranquillero por adopción, que llegó a la “Arenosa” hace diez años, construyó una carretilla de color verde, dotada de tres llantas, un timón, una base de madera, una carpa blanca, un tanque de agua, machete y nevera de icopor para almacenamiento y conservación de hielo y un sin número de cocos, para ofrecer en las calles a todo aquel que quiera para saciar la sed a cualquier hora del día.

Emprendimiento e innovación

En su carretilla rodante, se pueden encontrar aguas de coco que son combinadas con diferentes sabores frutales como el torombolo, zanahoria y naranja, entre otros, que son apetecidos por el paladar de los taxistas, mototaxistas y demás ciudadanos del común, a un precio módico desde 2 mil pesos.

Para él, es reconfortante recibir con una sonrisa y atender con una espontaneidad y calidez humana a sus clientes que se detienen de manera habitual a degustar del buen sabor que ofrecen estas agradables bebidas exóticas, en la esquina de la calle 73 con carrera 43, donde tiene situado su carretilla, justo a un costado de la Olímpica de la 73.

Para él, el rebusque informal es una experiencia que le está permitiendo crecer e innovar mediante una mentalidad empresarial. Sin embargo, admite que actualmente está en fase de concretar un préstamo, justamente para migrar su rebusque callejero hacia una propuesta empresarial más estructurada y seria.

Edwin López es casado, tiene 29 años y 4 hijos que están estudiando en el colegio, los cuales lo ayudan los fines de semana o cuando están de vacaciones. Con una cálida sonrisa expresa no solo haber sacado a su familia adelante con este negocio, sino haber demostrado a quienes no creían en él que: “el rebusque es un concepto de épocas pasadas, cuyas determinaciones de contenido demuestran la concatenación que ha mantenido en el tiempo histórico, ya que no son las determinaciones temporales sino las de contenido las más indicadas para la construcción de los hechos históricos.”

No cabe duda que para este estudiante de séptimo semestre de Filosofía en la Universidad del Atlántico, esta idea lo impulsará a jalonar un emprendimiento empresarial único, puesto que con los recursos económicos que espera adquirir, tiene contemplado comprar unos carros rodantes más elegantes y completos que se convertirán en una sensación para Barranquilla porque además,asegura, ofrecerá nuevos e innovadores productos.

“Es la oportunidad ara aumentar mi posicionamiento comercial y elevar ganancias, teniendo en cuenta la gran aceptación que he tenido entre mis clientes”, dice sin modestia.

Del rebusque, a la Universidad

De acuerdo a Edwin, para nadie suele ser un secreto que muchas personas que viven del rebusque apelan a este oficio informal en medio de su baja escolaridad, situación que los motiva a enfrentarse a la carencia de experticia para desempeñar una tarea remunerada formalmente en la estructura económica de la sociedad.

Pero en el caso de él es diferente porque, según relata, gracias a este trabajo ha podido salir adelante en sus estudios académicos de Filosofía, carrera que estudia desde hace 4 años.

A pesar de lo difícil que es sobrevivir del rebusque callejero o de la economía informal, Edwin López es sin duda un ejemplo de superación para la sociedad: no se ha quedado simplemente a vender lo que otros venden, sino que tuvo la capacidad de innovar; fidelizar clientes y acceder a ingresos que le permite costear la manutención de su familia, el estudio de sus hijos y su propia carrera universitaria.

Edwin López es, en resumen, un filósofo en gestación que a punta de agua de coco saborizada, ha podido sonreirle a la vida, a pesar de las dificultades.

*María José Navarro y Adriana Cuello son estudiantes de la asignatura de Crónica del programa de Comunicación Social Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe.

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