11 de agosto de 2022

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Colombia: empatitis crónica sin diagnóstico favorable; no hay fútbol; no hay técnico

Por Anuar Saad

La Selección Colombia sigue sin dar pie con bola. Ante Ecuador, que no es nada del otro mundo, empató su tercer juego consecutivo en la Eliminatoria Sudamericana y no pasó del 0-0 en el estadio Metropolitano de Barranquilla.
Lo que todos se preguntan es como un equipo con goleadores de exportación y la tercera mejor nómina de las eliminatorias, sigue sin ganar.

Es más que preocupante el equipo que dirige Reinaldo Rueda y, más allá, la forma limitada que este técnico dirige a la selección. Un fútbol cobarde, maniatado, que no arriesga para ganar y se enfrasca en lo mediocre: el empate.


Un equipo que por su amarrado planteamiento, careció de ideas para desenredar el partido de la fecha 12 de las clasificatorias.

De nueve puntos posibles, seis en casa, Colombia solo logro sacar tres. Y no le fue peor porque increíblemente, los resultados jugar a favor del equipo colombiano.

Y lo que viene no es alagueño. Ahora el margen de error se agota, debe arañar puntos ante Brasil y Argentina de visitante que después de lo visto hoy, no es nada facil.

En el partido de hoy, dónde se pensaba que Colombia saltaria a la tercera posición, Ecuador salió a jugarse una verdadera final y lo hizo con todo el honor.

Propuso un partido combativo, pero salió a proponer y a buscar el gol de la hazaña. La primera jugada de gol del partido se dio a los 4 minutos: Piero Hincapié cabeceó tras un tiro de esquina y desde tan temprano David Ospina dejó claro que está en uno de sus mejores momentos y que no iba a permitir nada en su portería.

El onceno de Gustavo Alfaro mantuvieron una presión alta, con una intensidad que dejó a Colombia desconcertada: lle estaba jugando de tú a tú.

La selección Colombia estaba inerte. Pasiva. Falta de ideas y enredada, común planteamiento técnico que daba ganas de llorar mostrando un Juan Fernando Quintero que jamás se hallo y un Cuadrado relegado por la cobardía del técnico enmarca y no en ataque.

La primer aparte fue para el olvido. Parecía un equipo improvisado y sin brujula.Y fue sufrido, porque Colombia no estuvo a la altura.
En el segundo tiempo mostró la resurrección del enfermo terminal y Colombia salió con mayor actitud y concentración. Empujó y eso lo notó Ecuador.
A los 59’ entró Falcao y Gustavo Cuéllar y el equipo cambió. El delantero tuvo una posibilidad de cabeza; el volante, se convirtió en el hombre que le daba salida limpia.

Pero cuando la Selección empezó a encontrar caminos, desesperados por momentos, se encontró a Alexander Domínguez, el espigado portero ecuatoriano que, literalmente, se encontró algunos balones para salvar su arco.

Aunque no todas fueron de casualidad. Domínguez empezó a atajar una y otra vez: un remate de volea de Duván Zapata, o, la más clara, un remate de Luis Díaz.

El susto llegó a los 74’, un penalti de Cuéllar sobre Gonzalo Plata enmudeció el ‘Metro’. Si bien Colombia no lo hacía de la mejor manera, no merecía irse perdedor y una decisión arbitral estaba a un paso de enterrarlo. Por fortuna, el VAR le hizo ver al árbitro chileno Diego Haro que había fuera de lugar previo.

En el minuto final de adición llegó la polémica del partido: Yerry Mina, en un entrevero en el área, marcó el gol que le daba la victoria agónica. Sin embargo, otra vez el VAR apareció: ese mismo que le dio una alegría a Colombia, le ahogó el grito de gol por una mano del defensor, que el árbitro interpretó como fundamental en la jugada, y anuló el tanto.

Otro partido para el olvido.
Otra victoria que no fue.
Otra lección de que el que se va a no perder, puede terminar haciéndolo y Colombia, por poco, casi se va sin un solo punto.
¿Es Rueda el técnico que Colombia necesita? Ahora vienen Brasil y Argentina. Y si vamos a mostrar lo mismo, apaga y vámonos.

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