24 de julio de 2021

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Al fin no vieron a Cristo y se quedaron sin casas, joyas ni dinero

Por ANUAR SAAD

Al fin Cristo no llegó el 28 de enero y los feligreses de la iglesia evangélica Berea no fueron “arrebatados” de este mundo terrenal. Pero al parecer, lo que sí les fue arrebatado, fueron sus pertenencias.

Después de la desilusión por no ver la presencia de El Señor ante ellos y luego de una vigilia prolongada a la espera de la llegada de Jesús, los seguidores del pastor Gabriel Alberto Ferrer, terminaron quedando como el Adán de las antiguas escrituras: con una mano adelante y otra atrás.

En la ruina, sin pertenencias, ni joyas, enseres o viviendas. Esa es la realidad triste que hoy enfrentan los seguidores de la iglesia cristiana de Berea en el corregimiento de Isabel López, municipio de Sabanalarga, en el departamento del Atlántico, luego que Jesús (por lo menos el hijo de Dios) no llegara por ellos como su pastor les había prometido desde hace varios meses.

Recordemos que según el líder religioso, Cristo descendería el pasado 28 de enero para “arrebatarlos” de este mundo y compartir con ellos la gloria eterna.

Pero el pastor Ferrer les impuso para ello una pequeña condición: para que el “arrebatamiento” de este mundo de penurias se hiciera realidad, y pudieran ascender sin problemas junto al creador, tenían que deshacerse de sus bienes materiales. Fue así como los creyentes (¿o ingenuos?) no dudaron y corrieron a vender sus casas, electrodomésticos, artículos de valor y joyas.

Video de “Primer impacto” sobre los feligreses que quedaron sin nada esperando la llegada de Cristo.

Ahora, en la miseria absoluta, afirman que todo lo que poseían en este “valle de lágrimas” le fue entregado a Gabriel Alberto Ferrer, el religioso, quien se comunicaba con ellos a través de las redes sociales.

Después del fuerte golpe psicológico que representó para los seguidores no solo la no llegada del hijo de Dios, sino la situación en que quedaron, ahora los que llegaron fueron los “ayayai”: el pastor Ferrer no volvió a darles la cara, no se ha comunicado con ellos por ningún medio y nada se ha hablado de  la devolución del dinero y pertenencias de los cristianos.

Johnny Angulo, familiar de uno de los fieles concentrados en la casa de Isabel López, le declaró a El Heraldo que “esa iglesia ha afectado mucho a mi esposa. A ella le cambiaron la vida. Le comenzaron a prohibir cosas. Le decían que yo la podía contaminar porque no hacía parte de su religión. Según ella, cometió un pecado y la apartaron de la iglesia. Ahora no duerme, ni come. Tiene problemas mentales y está apartada hasta de nuestro hijo. No sé qué pasa allá adentro con la gente”.

“-A las 12 de la noche- no hubo cantos ni alabanzas ni oraciones en lenguas. No se emitió ningún sonido. Nadie asomó la cabeza. No se cayó una hoja. No pasó nada”, detalló el medio barranquillero.

Hasta la fecha, cuatro días después del día señalado,  el pastor no ha dado señales de resurrección: .no aparece por ningún lado. Las autoridades aseguran que los creyentes ya realizaron un primer acercamiento con la Fiscalía General de la Nación para que el pastor responda por el detrimento económico que les causó ya que Gabriel Alberto, el religioso apocalíptico,  parece haber sido “arrebatado” de sus fieles porque, según dicen, nadie le ha vuelto a ver ni la sombra.

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