28 de febrero de 2026

Guerra por el negocio del fútbol: los grandes desafían a la Dimayor y el contrato de TV entra en tiempo extra

*Estalla crisis arbitral por denuncias con pruebas contra Imer Machado: habria recibido dinero para designar árbitros.

POR ANUAR SAAD

El negocio que mueve millones detrás del balón volvió a sacudir al fútbol colombiano. A pocos meses de que venza el contrato de transmisión entre la Win Sports y la Dimayor, los llamados “equipos grandes” del país han elevado el tono en lo que ya es un abierto pulso por el control y la redistribución de los derechos de televisión.

Lo que hasta hace poco se discutía en privado, hoy se ventila en comunicados, entrevistas y asambleas extraordinarias. La torta es grande: los derechos de TV representan el principal ingreso de la mayoría de clubes del rentado nacional. Y el nuevo contrato definirá el modelo financiero del fútbol colombiano durante la próxima década.

El fin de una era y la disputa por el nuevo modelo

El actual vínculo con Win Sports —canal que ha transmitido en exclusiva la Liga y el Torneo durante los últimos años— está próximo a finalizar, y varios dirigentes consideran que llegó el momento de revisar las condiciones.

Desde los clubes con mayor hinchada, como Atlético Nacional, América de Cali y Millonarios FC, se ha planteado la necesidad de explorar un modelo más competitivo, incluso abriendo la puerta a una licitación internacional o a la negociación directa con plataformas digitales.

“Hoy el mercado audiovisual es distinto. Las cifras deben corresponder al valor real de nuestras marcas y nuestras audiencias”, señaló un alto directivo de uno de los clubes tradicionales en diálogo con medios nacionales.

En contraste, equipos de menor presupuesto temen que un cambio abrupto altere el esquema de reparto solidario que les garantiza estabilidad. “El fútbol colombiano no puede pensarse solo desde tres o cuatro instituciones.

El debate no es menor: mientras algunos proponen un sistema de distribución basado en audiencia, rating y rendimiento deportivo, otros defienden el modelo actual con ajustes graduales para evitar fracturas internas.

Win Sports y la incertidumbre contractual

Desde Win Sports han insistido en que están interesados en continuar como socios estratégicos del fútbol profesional colombiano. Voceros del canal han reiterado que han invertido en infraestructura, producción y posicionamiento de marca, pero la crítica de los televidentes ed implacable: se quejan de pésima calidad de imagen, colores o muy debiles o artificialmente saturados, parcialidad de comentaristas, malos narradores y polemica general por lo que muchos consideran «una pobre producción que ya debe llegar a su fin».

Así mismo, los críticos sostienen que el producto necesita mayor exposición internacional y mejores condiciones económicas. La discusión, en el fondo, no es solo sobre dinero: es sobre control, transparencia y futuro.

La Dimayor, por su parte, ha tratado de bajar la temperatura. “Estamos en etapa de análisis. Lo que se buscará es el mejor escenario para todos los clubes”, declaró un integrante del comité ejecutivo, reconociendo que el proceso será complejo y que cualquier decisión requerirá mayorías calificadas en asamblea.

Lo cierto es que el tiempo corre y las tensiones aumentan. El fútbol colombiano se juega, una vez más, un partido decisivo fuera de la cancha.

El escándalo que sacude a la Comisión Arbitral

Como si la puja por los derechos de televisión no fuera suficiente, otro frente amenaza con erosionar la credibilidad del campeonato: las denuncias por presuntos actos de corrupción en la designación arbitral.

El nombre en el centro de la tormenta es el de Imer Machado, director de la Comisión Arbitral, señalado en denuncias públicas de supuestamente recibir dinero a cambio de influir en la designación de árbitros en partidos del fútbol profesional colombiano.

Las acusaciones, que incluyen la mención de pruebas documentales y audios difundidos en algunos espacios mediáticos, han generado una ola de indignación. Desde varios clubes se ha pedido una investigación independiente y la intervención de los entes de control.

“Si se comprueba algo así, estaríamos ante uno de los hechos más graves en la historia reciente del fútbol colombiano”, dijo un dirigente que pidió reserva de su nombre. Otros han sido más cautelosos y han pedido respeto al debido proceso.

Machado, por su parte, ha negado cualquier irregularidad y ha manifestado su disposición a colaborar con las autoridades competentes para esclarecer los hechos.

La coincidencia temporal entre la renegociación de los derechos de televisión y las denuncias en la Comisión Arbitral ha encendido las alarmas. Para algunos analistas, la crisis actual revela fracturas profundas en la gobernanza del balompié nacional.

Entre el dinero de la televisión y la transparencia en el arbitraje, el fútbol colombiano enfrenta un momento bisagra. Las próximas semanas no solo definirán quién transmite los partidos, sino también qué tan sólido es el terreno institucional sobre el que rueda el balón

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