Análisis de Anuar Saad
Tras meses de una de las crisis diplomáticas más agudas entre Washington y Bogotá en décadas, los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro se encontraron este martes en la Casa Blanca para una reunión que muchos califican como histórica y hasta inesperada.
El encuentro, que se extendió por cerca de dos horas, se produjo en un contexto marcado por fuertes intercambios verbales, sanciones recíprocas y acusaciones públicas entre ambos mandatarios que pusieron al borde el rompimiento de la relación bilateral, tradicionalmente estrecha en temas de seguridad, comercio y lucha contra el narcotráfico.
Una foto,y un intento de acercamiento
Al término de la reunión, Trump compartió, a través de un breve mensaje en su red social X, sus impresiones sobre el diálogo con el mandatario colombiano. “Un gran honor. Amor a Colombia”, escribió acompañado de una tarjeta con su foto dedicada a Petro, en lo que fue interpretado como un gesto simbólico de acercamiento.
La imagen de ambos mandatarios sonrientes y estrechándose la mano contrastó con los meses anteriores de confrontación, y fue utilizada por el presidente Petro para subrayar que, pese a las diferencias, se puede construir una nueva etapa de cooperación.
La agenda: drogas, migración y cooperación
El principal tema de la agenda bilateral estuvo centrado en la lucha contra el narcotráfico, un asunto que había tensado de manera particular las relaciones entre los dos gobiernos. La administración Trump había criticado con dureza al gobierno colombiano por lo que consideraba un aumento de la producción y exportación de cocaína hacia Estados Unidos, llegando incluso a acusar al presidente Petro de no hacer lo suficiente para frenar el problema.
Desde el lado colombiano, Petro ha defendido su estrategia de combate al crimen organizado, haciendo hincapié en que su gobierno ha extraditado centenares de narcotraficantes a Estados Unidos y que las medidas que adopta en materia de drogas deben ser respetuosas de la soberanía nacional.
Además de la lucha antidrogas, también se abordaron otros asuntos de interés común, como flujos migratorios, cooperación económica y posibilidades de colaboración regional, en especial en relación con la situación en Venezuela y la seguridad fronteriza, temas que ambos consideran estratégicos para la estabilidad hemisférica.
De las palabras duras a un diálogo estratégico
La tensión diplomática entre ambos países —incluyendo la revocación de la visa de Petro, sanciones económicas, amenazas de aranceles y acusaciones mutuas— puso en riesgo programas de cooperación que históricamente habían sido pilares de la relación bilateral.
Sin embargo, en las semanas previas a esta reunión, ambos mandatarios dieron señales de moderación. Una llamada telefónica entre Trump y Petro, que resultó en el anuncio de este encuentro, fue descrita por oficiales colombianos como “muy positiva” y como un primer paso hacia la reconstrucción de confianza.
Lo que dijeron tras el encuentro
Donald Trump calificó el diálogo como positivo y productivo. Aunque no ofreció una conferencia de prensa conjunta con Petro, su mensaje público buscó transmitir respeto y reconocimiento hacia Colombia, un país que —dijo— es “importante para América y para la seguridad regional”.
Ante la reunión, Trump dio un balance positivo. “Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque nunca lo había conocido… nos llevamos muy bien, y así seguimos”.
Por su parte, Gustavo Petro resaltó que la reunión representa un punto de inflexión en una relación que había estado marcada por desafortunados malentendidos y tensiones. En su red social, el presidente colombiano compartió el gesto de Trump con mensajes de respeto, subrayando su voluntad de trabajar constructivamente, pero también insistió en que Colombia defenderá su soberanía y su modelo de combate al narcotráfico con justicia y cooperación internacional.
Así mismo, el mandatario colombiano señaló que está dispuesto a apoyar la lucha contra las drogas si se apunta directamente a los capos de estas organizaciones criminales. “Le dije al presidente Trump: si usted quiere una lucha contra el narcotráfico, vamos detrás de los capos de los capos. Le mostré imágenes de sustitución de cultivos, esa es la manera de erradicar, porque lo demás es mentira”, citó Blu Radio sobre una declsracion del mandatario colombiano.
Entre lo que se habló estuvo la relevancia y la medida de aprehensión de Nicolás Maduro en Venezuela; sin embargo, el futuro del vecino país depende en gran medida de la influencia del petróleo y del crudo en la economía de la región, a lo que Petro no dudó en señalar que le dará la mano a Venezuela con Ecopetrol.
¿Qué sigue?
Si bien la reunión no eliminó todas las diferencias —especialmente en cuanto a métodos específicos para enfrentar el narcotráfico y la política migratoria—, el tono moderado y los acuerdos iniciales para retomar el diálogo diplomático señalan un intento de avanzar hacia una nueva etapa en la relación Estados Unidos-Colombia.
Analistas coinciden en que este encuentro, lejos de ser un simple gesto protocolario, puede tener impacto en la política interna de Colombia y en la percepción internacional de ambos líderes, justo en un año crucial para la agenda regional.

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