16 de agosto de 2022

Hora en Punto

No es la noticia: es la forma de contarla

Perfil/ Diana Comas: primero periodista…después, ¡también!

Especial para Hora en Punto*

Después de cursar cinco semestres de arquitectura, algo no estaba bien para ella. Una voz gritaba dentro de su ser, en lo más profundo de su alma, que tenía que hacerle caso a su verdadera vocación. Y esa vocación es lo que la ha hecho ser hoy lo que quiere de verdad:  Diana Comas, periodista.

Ella es amable, educada y de sonrisa resplandeciente. Sus oscuros y expresivos ojos, sin rastro de haber despertado a las tres de la madrugada para cumplir con la labor, no se dejan opacar por sus grandes gafas negras que le dan un toque estilo pin up, mientras deja entrever en su mirada un poco de nostalgia, acompañada de una risilla nerviosa al recordar a aquella Diana de 20 años cuando cruzó por primera vez las puertas de la casa que la formó como profesional: la Universidad Autónoma del Caribe.

Con el cabello largo o corto, rubia o pelinegra, nada le luce más que el rojo con el que acostumbra a pintarse los labios de vez en cuando. Su curvilínea figura juega de manera fenomenal con su energía desbordante y personalidad única, la cual, sería difícil describir con simples y comunes palabras. De estatura promedio y tez blanca, una mujer real, sin filtros y con las botas siempre bien puestas.

-Les voy a contar algo- así empezó a relatar su historia. -Yo estudié en un colegio público y las posibilidades económicas de mi familia no me permitían estudiar en una universidad privada- Vendiendo zapatos, vendiendo ropa y aprovechando cualquier oportunidad, fue como Diana Comas logró costear una de las universidades más prestigiosas del Caribe, mientras andaba de salón en salón con un maletín, en donde, más que guardar su mercancía, llevaba sueños.

Los autores del trabajo, en línea con la periodista Diana Comas. Plena caza de un perfil.

Después de tanta lucha y nunca desfallecer, sin comas que pongan en pausa la narración, tuvieron que pasar 16 años para que Diana, aquella niña con espíritu de guerrera, disfrutara por fin en el 2019 su tan anhelado título de Comunicador Social- Periodista.

Siendo una jovencita inexperta, se le presentó la oportunidad de hacer pruebas con Emisora Atlántico, casa periodística que apostó por ella y por su gran talento para la locución. En ese camino encontró a quien ella llama “su padrino” en el ámbito laboral: Jorge Cura. El director de Atlántico en Noticias vio un gran potencial en Diana y no dudó en darle la mano.  Para Diana, Jorge es un ejemplo por seguir en su carrera profesional.

Desde una vista periférica de lo que muestra en sus redes, brota la pasión por su profesión, la cual la describe como “primero periodista… después también”. Diana, transmite sagacidad al momento de enfrentarse a un micrófono. Con su voz, en cada emisión mañanera, despierta y despega de las cobijas a cualquier madrugador que escucha Emisora Atlántico, y con esa voz y su maravillosa manera de narrar historias, logró ganarse su espacio y reconocimiento, enfrentando las comas que en el camino se pueden presentar.

-Elegí el periodismo como opción de vida-, dice. Sus paredes hablan de sus logros: premios y reconocimientos desde el 2004 por su excelente labor periodística. Mejor Crónica; nominada a mejor investigación, con el trabajo titulado “Pinar del Rio” en el 2006; mejor trabajo radial otorgado por la Asociación Colombiana de Estudiantes de Comunicación Social: son solo algunos de sus reconocimientos. En el 2019, 2020 y 2021 también su trabajo fue referente en diferentes premiaciones.

-Se siente como cuando la mamá nos da un regalo por portarnos bien- Con esto, comparte en sus redes, vestida de gala y con una sonrisa que expresa felicidad verdadera, el reconocimiento que consiguió en la Décima edición de los premios Mario Ceballos, dónde fue finalista por su serie de crónicas titulada «Los ángeles de la pandemia”. Y es que Diana Comas, además de ser una periodista excepcional, es un ejemplo para las futuras generaciones.

Recibiendo galardón por su nominación a mejor crónica en radio en el Premio Mario Ceballos Araújo de la Uniautónoma del Caribe

Diana, además, cumple otro rol que es por el cual se jugaría la vida: es mamá de dos pequeños que siempre la esperan en casa. No tiene miedo alguno de declarase una madre imperfecta para ellos, o ¿es que hay una que no lo sea? No existe manual alguno en donde se dicten las normas de la maternidad, pero a pesar de lo demandante de su trabajo, ha aprendido a “ser una mamá divertida, amiga y cercana”, tal como ella misma se describe.

Para Diana, acompañar a sus hijos en cada instante posible, es indispensable, y brillan sus pupilas como enormes estrellas cada vez que habla de Sebas y Cristopher, a quienes espera poder acompañar hasta que ya su corazón no pueda seguir palpitando, dejando en ellos una semilla de la gran mujer que es.

¡Ay el amor! a veces tan confuso, y otras, tan libre. Los sacrificios hacen parte de esta faceta de su vida, la que ha dejado ir por seguir alcanzando sus metas; valentía que quizás da temor, el seguir adelante solos. Sobreponer el trabajo y el hogar, ha hecho a un lado la sensación de las fervientes mariposas en el estómago cuando el ser amado esboza una sonrisa, y aunque se siena como “perro en misa” con los temas del amor, la pasión por lo que bien sabe hacer, el periodismo, termina llenando sus “espacios de sobra”.

Siempre se vuelve a los viejos sitios donde amó la vida, y “el buen hijo siempre regresa a casa”, aunque a Diana se le olvide de vez en cuando el refrán. Hoy, después de tantos años de trabajo y obstáculos derribados, esta periodista, siempre con ganas de más y esperando impartir sus conocimientos hacia las nuevas generaciones, decidió hacer una maestría en educación en la misma institución que la vio crecer como profesional: la Universidad Autónoma del Caribe.

No hay duda de que la mejor manera de llegar a quienes nos rodean y dejar una huella significativa es siendo una buena persona, más allá de si se es profesional, arquitecto, físico, periodista, estudiante o comerciante. La clave está en correr tras nuestros sueños, caer y con más fuerza, levantarse. Como dicen por las calles, “al que le van a dar, le guardan”, y con comas o no en el camino que den pausa a su vida, a la historia de Diana no se le asoma por ahora un punto final.

*Trabajo de los estudiantes Ricardo Herrera, Nikhole López,  Zully Olarte y Marlin Wosat en la asignatura de Crónica del programa de Comunicación Social Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe


Diana Comas (Créditos de la imagen Instagram @comasdiana)

Entrevista a Diana Comas a través de la plataforma Zoom

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