POR ANUAR SAAD
Desde la dos de la tarde los ánimos seguían caldeados en la capital del país donde se preparaba una «manifestación» a favor del presidente Petro y que condenaba las políticas «nazistas, fachas, inhumanas, criminales» de Trump.
Avanzaba la tarde y las arengas se hacían mas duras; por allá quemaban una bandera de Estados Unidos mientras que la turba enardecida por los trinos de Petro, rompía en pedazos fotos de Trump. «Patria o muerte», se desgañitaban.
Y mientras la multitud esperaba, Petro se paseaba intranquilo en los pasillos de palacio preguntando a cada minuto:
-¿Hermano, ya contestó «Trum» ?-Nada aún señor presidente- le dijeron.
De repente el rugido de un helicoptero que sobrevolaba cerca de la Casa de Nariño, hizo que Petro saliera en bolas de fuego buscando la «habitación blindada» para guarecerse pero el edecán le recordó, respetuoso, que ellos no tenían de eso.
-Es blanquito racista invasor qué se cree, mi hermano… ¡emperador, nazi desgraciado, va a saber quien es el jaguar…!- exclamó poniendo cara de dignidad mientras se miraba en el espejo pensando que, definitivamente, a él el color naranja no le sentaba.
-De repente, teléfono en mano, tres de sus asistentes corrían hacia él tan alborozados, que oarecian a punto de un orgasmo: -¡Presi, presi! ¡Ya contestó, ya contestó, contestóooooo! – le alertaron felices.
-¿Quien? ¿Linda?
-¡No presidente!. ¡Trump está al teléfono!
Petro sintió que le temblaban las piernas pero sacó fuerzas de no sé dónde mientras evocaba la memoria de Bolívar: se arregló el traje, se pasó saliva por el pelo para componerse el injerto, se peinó las cejas y después cayó en cuenta de que el dialogo era por teléfono y no en persona.
Alzó el auricular y dijo con voz sumisa:
–¡Señor excelentísimo y magnánimo Presidente Trum, que placer escucharlo!
Cuentan que cuando Petro apareció frente a la multitud que protestaba contra el «tirano invasor» todos estaban listos para «declarar la guerra» y esgrimir la espada de Bolívar en medio de mariposas amarillas que rodeaban al jaguar.
Pero nada de eso pasó. En cambio, oyeron de la boca de Petro que…»El excelentísimo señor presidente Donal Trúm me ha pasado al teléfono»…
Y mientras cambiaba el discurso frente a la turba, su asistente de confianza preparaba de afán su ropita para el viaje a Washington.
-Psss, pssss- dijo Petro tapando el micrófono tratando de llamar a uno de sus guardaespaldas.
-A la orden señor Presidente-
-Mire, vaya y dígale urgente a Antonella que empaque sus chiros que en estos días …¡la voy a llevar a «Disny Wor…!»

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