Por ANUAR SAAD
Lo que debía ser la antesala vibrante de una de las fiestas más importantes del Caribe colombiano terminó convertido en un episodio de lágrimas, videos virales y señalamientos directos contra la Gobernación del Atlántico.
Stefanny Martínez Barceló, de 18 años, soledeña y hasta este martes Reina del Carnaval del Atlántico 2026, anunció su renuncia a solo días de su coronación oficial, prevista en la concha acústica de la Banda de Baranoa. La decisión, comunicada a través de un video en Instagram, cayó como un baldado de agua fría en Barranquilla y en varios municipios del departamento.
“Lo que empezó como un sueño se convirtió en una pesadilla”, expresó la joven en el mensaje audiovisual que rápidamente se hizo viral.

Promesas que, según ella, no se cumplieron
Martínez Barceló fue presentada como soberana departamental el pasado 5 de diciembre. Desde entonces —según su versión— no recibió el respaldo prometido por parte de la Gobernación del Atlántico, entidad que, a través de la Corporación del Carnaval, impulsó este evento.
“Cuando acepté este rol se me prometió un cubrimiento, un acompañamiento y un respaldo total para representar el departamento del Atlántico, pero nada de esto se vio en la realidad”, afirmó con voz entrecortada.
En su testimonio, enumeró una serie de falencias: ausencia de logística, falta de acompañamiento musical, limitaciones presupuestales y carencias en la organización de eventos. Incluso relató que en la Batalla de Flores de Santo Tomás se sintió sola, sin respaldo institucional ni musical.
“Me sentí sola, me sentí triste y sentí que no le estaba dando a mi público lo que realmente merecía”, confesó, señalando ese episodio como su “punto de quiebre”.
El documento que circuló en redes fue más contundente: habla de “fracaso total”, de una reina que desfiló sin música y sin equipo, que terminó llorando en público mientras el video se viralizaba, y que —según esas denuncias— tuvo que resolver hidratación y cuidados básicos con ayuda de terceros.
Restricciones y propuestas vetadas
Otro de los puntos sensibles que mencionó la exreina fue la supuesta restricción al acompañamiento de su familia y amigos en momentos clave, algo que calificó como “básico” para su estabilidad emocional.
También aseguró que sus iniciativas para mejorar la agenda y buscar soluciones logísticas fueron desestimadas. “Mis opiniones, mis propuestas y mis intentos de buscar soluciones para mi beneficio fueron vetados”, sostuvo.
A pesar del tono crítico, insistió en que su decisión no obedece al rencor. “Decidí hablar no desde el rencor, sino desde el corazón”, manifestó, antes de concluir: “El show continúa con o sin reina y esta vez que continúe sin mí”.
El silencio oficial y la presión pública
Hasta el momento de esta publicación, la Gobernación del Atlántico no había emitido un pronunciamiento detallado respondiendo a cada uno de los señalamientos. Sin embargo, en círculos cercanos a la organización del Carnaval se ha insistido en que el evento cuenta con una estructura institucional y que los procesos logísticos siguen su curso.
La falta de una respuesta inmediata ha alimentado la polémica. En redes sociales, ciudadanos, gestores culturales y líderes de opinión han cuestionado la organización del reinado departamental y han preguntado directamente por el papel del gobernador Eduardo Verano frente a la crisis.
“¿Dónde estaba el gobernador mientras su reina era expuesta y abandonada?”, se lee en una de las publicaciones que más se ha compartido en las últimas horas.
Más que un reinado, una discusión sobre cultura
La renuncia ocurre en un momento particularmente sensible: a pocos días del inicio formal de las fiestas carnestoléndicas, cuando la agenda cultural ya está en marcha en varios municipios.
Más allá de la salida de una soberana, el episodio abre un debate sobre el respaldo institucional a los procesos culturales y sobre el manejo administrativo de eventos que buscan proyectar la identidad del departamento.
El Carnaval del Atlántico, concebido como una vitrina departamental paralela al Carnaval de Barranquilla, queda ahora marcado por un hecho que muchos califican de bochornoso. La pregunta que sobrevuela es si se trató de fallas logísticas puntuales o de un problema estructural en la organización.
Mientras tanto, Stefanny Martínez Barceló se despide del reinado dejando una frase que resume el momento: los sueños continúan, aunque el escenario haya cambiado. Y el Carnaval, como ella misma dijo, seguirá adelante… esta vez, sin su reina

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