16 de agosto de 2022

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Spoiler free/ «No time to die»: La primera despedida de Bond

Por Óscar Arias Díaz*

El siglo XXI inicio con una nueva serie de películas del emblemático personaje de Ian Flemming, “James Bond”

Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig. El nombre es Bond, James Bond. El icónico súper espía ha estado al frente y al centro de una de las franquicias cinematográficas más populares de los últimos 50 años. Ha habido muchos actores de James Bond a lo largo de los años, y cada uno ha aportado un sabor diferente al personaje.

Asistir a las salas nuevamente con estrenos exclusivos, se convierte en una fórmula de mercadeo propio de los principios de la industria cinematográfica. Antes, mucho antes del advenimiento de la televisión. Los teatros de cine adaptados luego del tránsito del teatro, síntoma de los primeros pasos del cinematógrafo alrededor del mundo, revelaba ante aquellos espectadores de la época las imágenes y sonido detrás del invento de los hermanos Lumiére.

Hoy, tras el paso de una Pandemia que aún estamos viviendo y entendiendo que será la OMS (Organización Mundial de la Salud), quienes serán la voz oficial al declarar el fin de la Pandemia como resultado del Covid-19.

Son las salas de cine las que se adaptaron a la época, con protocolos de bioseguridad que si se cumplen a diferencia de los espectadores a otros eventos, tales como partidos de futbol solo para mencionar, uno en particular donde es más que habitual ver a las personas sin tapabocas o tal vez con el tapabocas como un accesorio que debe estar solo para cuando se necesite y no portarlo obligatoriamente como es debido o debe ser “norma” como barrera ante la propagación de un virus que se ha llevado a millones de personas alrededor del mundo.

Las salas de cine han vivido altas y bajas alrededor del mundo. Las plataformas, la piratería, el desinterés. Nombren una variable y está directa o indirectamente hará parte del escenario que golpea a la exhibición tradicional de las salas de cine. En “No time to die”, la última entrega de James Bond vemos esa nostalgia, violencia, espionaje propio de la fórmula que ha construido donde años en el género de espionaje, todas y cada una de las entradas en el universo de este espía británico “A las órdenes de su majestad”

Flashbacks, viejos conocidos, acción de “full contact” muy al estilo de Paul Greengrass en las entregas de “Jason Bourne” tributo directo a la saga de Bond, con más vísceras y acción bajo la interpretación de Matt Damon. Esta vez, Daniel Craig viste por última vez el traje de un James Bond que quiere dejar atrás y tal vez dejar su estado de “doble cero” o “double o”, al ser esta la etiqueta que se le imprime al hecho de poder tener una “licencia para matar”

Poco espionaje, táctica o estrategia y más que todo planos secuencias muy al estilo del director Cary Joji Fukunaga quien tras dejar atrás su impronta en títulos como “True Detective”, “Maniac”, “Sin Nombre”, tan solo para mencionar algunos a este digno representante de la Tisch School of the Arts de NYU, donde se han formado cineastas de la talla de: Martin Scorsese, Jim Jarmusch, Spike Lee, Ang Lee o Chloé Zhao.

Lo más particular es que a rey caído rey puesto. Se rumora en Hollywood que Dennis Villenueve será el capitán que le dará un nuevo giro a lo que serán las nuevas entregas del agente británico del MI-6. Amanecerá y veremos si en ese camino tendremos un Bond encarnado por un afro, una mujer o sencillamente seguiremos con la tradición que se entregó en los títulos del pasado. Craig al final de esta serie de películas que empezó con “Casino Royale” en 2006 y que termina este año nos deja un capítulo que será difícil de superar sin dejar de lado al inmortal Sean Connery quien dejo una impronta imborrable sobre este universo que empezó en la literatura y seguirá construyéndose en el cine.

Esta última entrega impulsa a los espectadores que seguimos el radar de cada entrega de Bond y aquellos cinéfilos que buscan nuevos títulos para poder pasar un buen rato, entretenerse o tan solo dejarse llevar por la magia del cine. Bien sea por las promociones de los exhibidores o sencillamente para armar un plan como antes de la pandemia. “No time to die” es una película que no puede dejar de verse en una sala oscura, con o sin palomitas y permite reactivar un sector que nos permitió vivir esta Pandemia con algo de cordura.

Lo bueno: El tono donde el personaje de Bond va más allá de las secuencias de acción. Los planos secuencias y la sutileza que se hilvana alrededor del cierre del ciclo de este cuerpo de películas que se estrenaron bajo la tutela que empezó con el director británico Sam Mendes y termino con el director norteamericano Cary Joji Fukunaga

Lo malo: La escasa presencia en salas que demuestra un síntoma de lo que será el nuevo Hollywood pospandemia. Las plataformas llegaron para quedarse e irán convirtiéndose cada vez más en una forma de consumo cinematográfico sin moverse de la casa.

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