14 de abril de 2024

Junior y la autocrítica: Educando a Amaranto

Por Anuar Saad

Hace muchos lustros, me divertía leyendo una tira cómica que se llamaba «Educando a Papá», en la que una ama de casa, Doña Ramona, trataba de enseñarle cosas de la vida a su pareja, un obstinado Don Pancho.
Parece que el Junior de Barranquilla está pagando caro el proceso de «educar a Amaranto». Y no me refiero a modales, cortesía y caballerosidad, atributos que al técnico de Junior Amaranto Perea le sobran. A lo que me refiero, es que Junior, prácticamente, es el laboratorio para educar a un muy novato Amaranto Perea como director técnico «de verdad verdad».

Si bien nadie nace sabiendo y es natural que los conocimientos se adquieran con la práctica, también es cierto que un DT debe ser realista con lo que el equipo expone en el terreno de juego.
Y es que una de las lecciones que parece haber reprobado Amaranto en la escuela de Junior, es la de ser autocrítico. Ser más humilde para poder tener la capacidad de reconocer que más seguido de lo deseado, sus propuestas futbolísticas, planteamientos y cambios «no dan pie con bola».
Repasemos: En los partidos que junior ha salido airoso, o ha conseguido anotaciones, se debe más a procesos individuales de sus jugadores que al planeamiento colectivo. Cualquier desprevenido podría decir que entonces para qué pagarle a un técnico como Perea, si al final lo que está dando resultado, son los destellos (escasos) de cada jugador y no del grupo.
Amaranto debe saber (por lo menos eso debe saber) que Junior tiene la nómina más costosa del fútbol colombiano, pero que a pesar de ello cualquier escuadra que llega a Barranquilla, impone sus condiciones. Ayer Santa Fe fue más que Junior, incluso, con 10 jugadores, así como el Bolivar de Bolivia también lo fue (aunque el marcador diga lo contrario).
Educar a Amaranto va a salir caro. Y no lo digo solo por su sueldo. Va a salir caro porque, de seguir así, la vergüenza de Junior en la Libertadores va a ser monumental. Jugar así, plantear así, hacer cambios así, como los que Perea hizo ante Santa Fe, es garantizar caer goleados contra River y frente a Fluminense.
Pero para Amaranto Perea, «no hay nada de autocrítica». «Todo marcha sobre ruedas’. Y mientras tanto, los aficionados y la prensa, como si fueran la Doña Ramona que trata de corregir a su Pancho, elevan oraciones para que, por fin, podamos  «educar a Amaranto».

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