El presidente aseguró que recibió un Estado con más deuda, menos margen de maniobra y obligaciones que, según su Gobierno, no estaban plenamente reflejadas en el presupuesto. Anunció un ajuste de $17,4 billones y presentó el denominado “Presupuesto de la Verdad”. Ratificó que Barranquilla tendrá consulado de EE.UU
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Una dura radiografía de las finanzas públicas y un contundente señalamiento contra el gobierno de Gustavo Petro marcaron la alocución presidencial de Abelardo de la Espriella este domingo 13 de septiembre.
Durante una intervención de casi una hora, el mandatario aseguró que recibió unas finanzas públicas en un “estado lamentable” y sostuvo que Colombia fue dejada “al lado del abismo” como consecuencia, según su versión, del manejo fiscal de los últimos cuatro años.
El eje central de su mensaje fue el llamado “Presupuesto de la Verdad”, presentado por su Gobierno para 2027 y aforado en $635 billones. De acuerdo con las cifras expuestas por el presidente, $281 billones, equivalentes al 44 % del presupuesto, provendrían de deuda, mientras que alrededor de $300 billones corresponderían a ingresos corrientes.
“Recibimos un país con más deuda, más burocracia, menos inversión y menos margen para actuar”, afirmó De la Espriella, quien acusó directamente al gobierno Petro de haber comprometido recursos por encima de las posibilidades reales del Estado.
“La crisis fiscal es responsabilidad de Gustavo Petro”
El señalamiento más fuerte de la alocución estuvo dirigido al expresidente Gustavo Petro.
De la Espriella aseguró que la crisis fiscal que enfrenta Colombia “no es un accidente, ni el resultado de factores externos”, sino que atribuyó su origen directamente a las decisiones tomadas durante el anterior gobierno.
Según el mandatario, durante cuatro años se habrían construido presupuestos sobre proyecciones de recaudo que finalmente no se cumplieron. Como ejemplo, afirmó que solamente en 2024 los ingresos tributarios estuvieron $71 billones por debajo de lo estimado.
El presidente también denunció que, durante la última semana de la administración anterior, se comprometieron $10 billones, recursos que, según explicó, no estaban destinados a obras ni a inversión.
“Yo recibí unas finanzas públicas en un estado lamentable”, reiteró.
La acusación fue todavía más lejos al advertir que su Gobierno investigará a quienes, según sus palabras, hayan ocultado información o comprometido recursos públicos de manera irregular.
Una deuda que se lleva buena parte del presupuesto
Otro de los puntos centrales fue el peso que tendrá la deuda pública sobre las cuentas de la Nación.
De la Espriella sostuvo que el servicio de la deuda llegará a $155 billones en 2027, cerca de $55 billones más que en 2026. En sus cuentas, esto significa que por cada $100 del presupuesto, unos $24 se destinarían al pago de la deuda, mientras apenas $14 quedarían para inversión.
El mandatario utilizó una expresión particularmente fuerte para describir la situación: aseguró que Colombia está pagando su deuda con intereses de “gota a gota”.
El Gobierno sostiene que el problema no se limita al tamaño de la deuda, sino a que, durante la administración anterior, varias obligaciones y gastos no habrían quedado plenamente incorporados en el presupuesto presentado al Congreso.
El ajuste: $17,4 billones de austeridad
Frente a este escenario, De la Espriella defendió el ajuste que acompaña el Presupuesto de la Verdad.
El Gobierno anunció un plan de austeridad por cerca de $17,4 billones, que incluye una reducción cercana a $13 billones en transferencias, alrededor de $3 billones en compras de bienes y servicios y otros $2,5 billones en proyectos de inversión considerados no prioritarios.
El presidente insistió en que el propósito no es simplemente recortar por recortar, sino recuperar el margen de maniobra del Estado y generar condiciones para que vuelva la inversión privada.
“Necesitamos recuperar la inversión privada, generar confianza y dejar de sostener artificialmente la economía con gasto público y deuda”, sostuvo.
Salud, pensiones y universidades también aparecen en el nuevo presupuesto
Aunque el discurso estuvo marcado por la austeridad, el Gobierno aseguró que incorporó obligaciones que, según su diagnóstico, habían quedado desfinanciadas.
Entre ellas están $6,5 billones adicionales para pensiones, $2 billones para salud y $700.000 millones para las universidades públicas.
De esta manera, la administración De la Espriella busca presentar el nuevo presupuesto como un ejercicio de sinceramiento de las cuentas públicas, en contraste con lo que considera una subestimación de obligaciones durante el gobierno anterior.
Universidades: la autonomía no estará por encima del orden público
La crisis fiscal no fue el único tema que generó controversia durante la alocución.
El presidente anunció que su Gobierno establecerá un protocolo para permitir el ingreso de la Fuerza Pública a universidades cuando se presenten hechos graves de vandalismo o alteraciones del orden público.
“La autonomía universitaria no está por encima del orden público”, afirmó.
El anuncio provocó críticas desde sectores políticos y académicos que consideran que una medida de este tipo podría afectar la autonomía universitaria.
Seguridad, corrupción y relación con Estados Unidos
De la Espriella también hizo un balance de sus primeras semanas de Gobierno en materia de seguridad y reiteró su política de mano dura contra las estructuras criminales.
Además, anunció que los condenados por corrupción no tendrán tratamientos especiales y que su administración irá detrás de quienes hayan saqueado recursos públicos.
En política internacional, destacó los acuerdos alcanzados con Estados Unidos y anunció la futura apertura de un consulado estadounidense en Barranquilla, como parte de la nueva agenda bilateral con Washington.
Petro prepara su réplica
La alocución abrió de inmediato un nuevo capítulo en el enfrentamiento político entre el actual Gobierno y el expresidente Gustavo Petro.
Petro rechazó los señalamientos y anunció que solicitará el derecho de réplica. El exmandatario defendió la gestión económica de su administración y cuestionó la interpretación que hizo De la Espriella sobre las cifras fiscales.
El debate queda ahora planteado en dos versiones enfrentadas: mientras el Gobierno actual sostiene que recibió unas finanzas públicas deterioradas, con obligaciones ocultas, déficit y un elevado nivel de endeudamiento, sectores cercanos a Petro defienden las cifras de su administración y cuestionan que el nuevo Gobierno utilice el diagnóstico fiscal para justificar un fuerte ajuste.
Más allá de la disputa política, el mensaje de De la Espriella dejó una conclusión clara: la crisis de las finanzas públicas será uno de los grandes frentes de su Gobierno y el llamado “Presupuesto de la Verdad” será la herramienta con la que pretende explicar al país por qué tendrá que recortar gasto, revisar obligaciones y buscar nuevas fuentes de financiación.
El presidente convirtió así la situación fiscal heredada en una de las principales banderas de su primer mes de Gobierno y anunció que su administración buscará establecer responsabilidades sobre quienes, según sus denuncias, comprometieron el futuro financiero de Colombia
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