9 de septiembre de 2026

En medio de los «Acuerdos de Barranquilla» De la Espriella pide a Rubio reabrir consulado en la ciudad

INFORME DE ANUAR SAAD

Este 8 de septiembre el presidente Abelardo De La Espriella y el Secretario de Estado de EE.UU, Marco Rubio, suscribieron los llamados ‘Acuerdos de Barranquilla’, una hoja de ruta con la que los dos gobiernos buscan enfrentar algunos de los desafíos más urgentes del país después del terremoto del pasado 10 de agosto y trabajar en la recuperación de la economía.

“De esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado ‘los Acuerdos de Barranquilla’, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”, expresó De La Espriella después del encuentro con Rubio.

Y es justamente en ese nuevo escenario donde aparece nuevamente el viejo reclamo de Barranquilla.

La petición de Abelardo De La Espriella a Marco Rubio para que Estados Unidos reabra su consulado en Barranquilla revive una vieja aspiración de la ciudad. El gobernador Eduardo Verano ya había puesto el tema sobre la mesa. Ahora la propuesta llega directamente a Washington, en medio de los llamados ‘Acuerdos de Barranquilla’.

Hay ciudades que guardan en sus edificios parte de la memoria de sus relaciones con el mundo. Barranquilla tiene uno de ellos.

Durante décadas, en una casa que hoy forma parte de la historia cultural de la ciudad, funcionó el consulado de Estados Unidos. Por allí pasaron diplomáticos, empresarios, viajeros y ciudadanos que encontraban en esa oficina una puerta directa hacia el país que, desde comienzos del siglo XX, había convertido a Barranquilla en uno de sus principales puntos de conexión comercial en el Caribe. Esa puerta se cerró en 1994.

Treinta y dos años después, vuelve a hablarse de abrirla. La posibilidad tomó una nueva dimensión este martes, durante la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a Barranquilla. El presidente Abelardo De La Espriella le planteó directamente la necesidad de que Estados Unidos vuelva a tener un consulado en la capital del Atlántico y, de acuerdo con lo revelado por Semana, el Gobierno colombiano estaría dispuesto a facilitar una sede para hacerlo posible.

No es un asunto menor ni una petición surgida de la nada.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, ya había elevado la misma solicitud ante representantes estadounidenses. La reapertura del consulado se ha convertido así en una petición que trasciende los intereses de la ciudad y empieza a tomar forma dentro de la agenda de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos.

Pero el consulado no fue el único asunto que puso a Barranquilla en el centro de la conversación diplomática..

Porque si la ciudad pretende convertirse en uno de los puntos de conexión de Colombia con Estados Unidos, tener de nuevo una representación consular sería mucho más que recuperar una oficina.

Una historia que empezó hace mucho

La relación consular estadounidense con Colombia tiene profundas raíces caribeñas. Los primeros consulados estadounidenses en territorio colombiano fueron establecidos en Cartagena y Santa Marta en 1823. Con el paso del tiempo también existieron puestos consulares en Barranquilla, Bucaramanga, Buenaventura, Cali y Medellín.

Barranquilla tuvo durante buena parte del siglo XX una relación particularmente estrecha con Estados Unidos.

No era casualidad.

La ciudad que crecía alrededor del río Magdalena, el puerto y las nuevas rutas comerciales necesitaba conexiones con el exterior. Y Estados Unidos era uno de los grandes protagonistas de ese intercambio.

La historia quedó incluso instalada en la arquitectura de la ciudad. La antigua residencia de la familia Freund Strunz, una mansión construida en 1920, fue sede del consulado estadounidense y residencia del vicecónsul Julius Abraham Freund y su familia. Décadas después se convertiría en el Museo Romántico de Barranquilla.

Pero la historia diplomática llegó a su final en 1994.

Aquel año, la decisión de cerrar el consulado produjo preocupación entre empresarios, agencias de viajes y dirigentes cívicos. El cierre significaba que buena parte de los habitantes de la Costa tendría que desplazarse hasta Bogotá para realizar trámites que antes podía hacer en Barranquilla.

La oficina cerró y la Costa Caribe quedó sin una sede consular estadounidense de atención integral.

No se trata únicamente de visas

Una representación consular puede facilitar relaciones comerciales, intercambios académicos, cooperación, atención a ciudadanos estadounidenses y vínculos institucionales. Para una región de millones de habitantes, contar con una sede de este tipo en Barranquilla tendría además un significado económico y diplomático.

Y hay un elemento adicional que hace particularmente atractiva la propuesta: Colombia estaría dispuesta a facilitar la sede.

Es decir, la petición no consiste solamente en pedirle a Washington que regrese. El Gobierno colombiano estaría dispuesto a poner las condiciones físicas para que esa presencia pueda materializarse. La decisión, en última instancia, queda del lado estadounidense.

Barranquilla como escenario de una nueva relación

Rubio no llegó a Barranquilla para hablar exclusivamente de un consulado.

Su visita ocurre en un momento particularmente importante para las relaciones entre Colombia y Estados Unidos y alrededor de una agenda que incluye seguridad, narcotráfico, comercio, energía, migración y cooperación.

Por eso los llamados ‘Acuerdos de Barranquilla’ adquieren un valor simbólico.

La ciudad que durante décadas fue conocida como la puerta de Colombia hacia el mundo vuelve a ser escenario de una conversación con Washington sobre el futuro del país y del hemisferio.

“Reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”.

Tres verbos que resumen la agenda planteada por De La Espriella y que, de alguna manera, también explican por qué Barranquilla quiere recuperar aquella presencia diplomática.

La ciudad no está pidiendo solamente una bandera estadounidense frente a un edificio: está reclamando un lugar dentro de una relación internacional que alguna vez tuvo aquí uno de sus puntos más importantes de encuentro.Hace 32 años se cerró una puerta.

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