17 de septiembre de 2021

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Justicia británica rechaza extraditar a Assange a EEUU

La jueza de distrito Vanessa Baraitser ha decidido no extraditar a Julian Assange, fundador de Wikileaks, a EEUU, donde se enfrenta hasta 175 años de prisión por cargos de espionaje. La Fiscalía ha confirmado que recurrirá la decisión, lo que podría alargar el caso durante meses e incluso años.

La jueza ha rechazado la extradición por el riesgo a la salud que supondría para el acusado. “He considerado pruebas sobre las posibles condiciones en una prisión estadounidense”, ha afirmado Baraitser, que también ha hecho referencia a declaraciones de la CIA citando a Assange como una persona “hostil”. Un régimen de aislamiento podría dañar gravemente la salud mental de Assange, que tiende a la depresión, según ha señalado la jueza, según un informe de elDiairo.es de España.

Sin embargo, Baraitser ha asegurado que el derecho a la libertad de expresión no proporciona “una discreción sin límites al señor Assange para decidir lo que va a publicar”. “Esta acusación se limita a [la filtración de] cables que contienen nombres de informantes. En Reino Unido, Assange no estaría protegido por las leyes de libertad de expresión”, ha añadido, según ha recogido The Assange Defense.

Estados Unidos acusa a Assange de haber violado su Ley de Espionaje por haber filtrado y publicado secretos diplomáticos y militares en 2010 a través de Wikileaks. En concreto, está acusado de 17 cargos relacionados con la Ley de Espionaje y uno por fraude y abuso informático, lo que podría llegar a 175 años de prisión.

Su defensa ha alegado que su función fue equivalente a la de un periodista y cualquier límite que se ponga a su acción puede tener un impacto en cualquier periodista estadounidense. “Este caso es indignante y está claramente motivado políticamente para utilizar a Assange como ejemplo. Es el futuro del periodismo y la libertad de prensa lo que está en juego”, había afirmado Rebecca Vincent, directora de campañas internacionales de Reporteros Sin Fronteras.

Assange fue detenido en abril de 2019 por agentes británicos que irrumpieron en la embajada de Ecuador en Londres. Ecuador le concedió el asilo en 2012 y desde entonces Assange vivía en la embajada. Horas antes de su detención, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció por Twitter la retirada del asilo diplomático por considerarlo “insostenible”. El arresto se produjo a petición de EEUU.

En 2010, la Fiscalía de Suecia ordenó la detención de Assange, acusado de violación y abuso sexual, y Suecia emitió una orden europea de detención. Reino Unido aceptó extraditarle y Assange entonces pidió asilo en la embajada de Ecuador. Assange dijo que este proceso era una excusa para su extradición a EEUU, donde podría ser juzgado por la filtración masiva de documentos secretos en 2010 a través de Wikileaks. Finalmente Suecia archivó el caso en noviembre de 2019

El relator especial de la ONU para casos de tortura, Nils Meizer, aseguró en una entrevista publicada en elDiario.es que Assange no intentó en ningún momento huir de la justicia sueca. “Cuatro países democráticos unieron fuerzas [Estados Unidos, Ecuador, Suecia y el Reino Unido] para aprovechar su poder y retratar a un hombre como un monstruo para que luego pudiera ser quemado en la hoguera sin que nadie protestara”.

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