ANUAR SAAD 🔴 Hora En Punto
La reina del Carnaval de los Niños 2027 se robó las miradas durante el Desfile de la Hispanidad en Nueva York. Al ritmo de la cumbia, con su sonrisa y una fantasía carnavalera, llevó la alegría de Barranquilla a Manhattan y cerró una agenda internacional que también tuvo a Times Square como escenario.
La lluvia caía sobre Manhattan, pero Isabella Daes García parecía tener otros planes. Mientras el agua mojaba las calles y los paraguas se multiplicaban entre el público, la pequeña soberana del Carnaval de los Niños 2027 seguía haciendo lo suyo: sonreír, bailar y contagiar esa alegría que los barranquilleros reconocen como una de las marcas de su fiesta más querida.
La Quinta Avenida, una de las calles más emblemáticas de Nueva York, se convirtió por momentos en una prolongación del Caribe colombiano. Al sonar de la cumbia, Isabella avanzó entre los aplausos y los saludos de los asistentes, vestida con una fantasía carnavalera diseñada por Jean Robechi. No era una presentación más en su agenda: era la oportunidad de mostrarle al mundo que el Carnaval de Barranquilla también se lleva en el corazón y se expresa con el cuerpo, incluso cuando el cielo amenaza con aguar la fiesta.
Y no lo consiguió la lluvia.

Durante cerca de dos horas, la reina infantil representó a Barranquilla en el Desfile de la Hispanidad, una celebración que reúne en las calles de Manhattan las tradiciones, los bailes y las expresiones culturales de España y de una veintena de países latinoamericanos. En medio de esa diversidad, Isabella puso el acento caribeño y recordó que la alegría carnavalera no necesita traducción.
Una reina que no se dejó apagar por el aguacero
La escena tenía algo de esas historias que hacen grande al Carnaval: el traje lleno de color, la música que invita a moverse y una niña que, lejos de intimidarse por las condiciones del recorrido, encontraba en cada saludo una razón para continuar.
El público respondió con entusiasmo. Los aplausos y las muestras de cariño acompañaron a la delegación barranquillera durante el trayecto, en una jornada en la que la lluvia fue protagonista, pero no logró robarle el encanto a la celebración.
La presencia de Isabella también tuvo un significado especial para quienes viven lejos de su tierra. Para muchos colombianos y barranquilleros en Nueva York, ver pasar los ritmos y colores de su Carnaval es reencontrarse, aunque sea por unos minutos, con las calles, los sonidos y las tradiciones que dejaron atrás.
La pequeña soberana lo expresó con palabras sencillas, pero cargadas de orgullo: “Es un orgullo para mí representarlos, traer nuestra cultura, me hace feliz llevar el Carnaval por el mundo”.

Esa era, precisamente, la misión de su viaje: llevar una muestra de Barranquilla más allá de sus fronteras e invitar a nuevos públicos a descubrir una celebración que forma parte de la identidad cultural del Caribe colombiano.
De Times Square a la Quinta Avenida
La conquista de Manhattan había comenzado la noche anterior. El sábado 10 de octubre, Isabella participó en la Gran Noche de Guacherna, que tuvo como escenario Times Square, uno de los puntos más concurridos y reconocibles del planeta.
Allí, entre las luces, las pantallas gigantes y el movimiento incesante de la ciudad, la fiesta barranquillera encontró otra vitrina para mostrar su música y sus tradiciones. La soberana invitó a los asistentes a visitar Barranquilla y vivir el Carnaval, cuya edición de 2027 se celebrará del 6 al 9 de febrero.
Durante esa jornada recibió un reconocimiento como embajadora del Carnaval de los Niños y participó en un gesto de integración entre las fiestas al imponer la banda a la reina infantil del Carnaval de Nueva York, según informó Noticias Coopercom.
Al día siguiente llegó el turno de la Quinta Avenida. Allí también participaron los reyes del Carnaval de Barranquilla en Nueva York 2027 y representantes de agrupaciones folclóricas de otras ciudades estadounidenses que mantienen vivas sus propias celebraciones.
Dos escenarios distintos, una misma intención: demostrar que las tradiciones no se quedan quietas en el lugar donde nacieron. Viajan con las personas, se transmiten entre generaciones y encuentran nuevas formas de florecer lejos de casa.
La noticia también cruzó fronteras
La participación de Isabella despertó el interés de varios medios de comunicación. El Heraldo destacó cómo la reina infantil llevó la alegría del Carnaval a Nueva York pese a las precipitaciones, mientras que Zona Cero resaltó su presentación bajo la lluvia y la respuesta entusiasta del público.
Caracol Radio había anunciado previamente la agenda internacional de la soberana y el propósito de promocionar la fiesta barranquillera ante la comunidad hispana en Estados Unidos. Por su parte, el medio puertorriqueño Primera Hora, al informar sobre el desfile, también destacó la presencia de Isabella como representante del Carnaval de Barranquilla entre las delegaciones latinoamericanas.
La cobertura se produjo en medio de una celebración que, en su edición número 62, volvió a convertir la Quinta Avenida en un escenario de diversidad cultural. Hubo trajes típicos, danzas y manifestaciones folclóricas de distintas procedencias, bajo una lluvia que acompañó buena parte del recorrido.
Pero para Barranquilla, una de las imágenes más significativas de la jornada fue la de su reina infantil llevando el sello de la fiesta a una ciudad que nunca parece detenerse.
Una niña, una bandera cultural y un mensaje de alegría
Con el desfile terminó la agenda carnavalera de Isabella en Nueva York. Se marchó después de mostrar que detrás de una corona infantil hay también una responsabilidad: representar a una ciudad, acercar su cultura a otros públicos y despertar en los más pequeños el orgullo por sus raíces.
La reina no necesitó grandes discursos para cumplir esa tarea. Bastaron la cumbia, el movimiento de su fantasía carnavalera y una sonrisa que parecía resistirse al mal tiempo.
Nueva York puso la lluvia. Isabella puso el Carnaval.
Y por unas horas, entre Times Square y la Quinta Avenida, Barranquilla estuvo un poco más cerca de quienes la recuerdan desde lejos y de quienes apenas comienzan a descubrirla. Porque la fiesta que se prepara para febrero de 2027 ya empezó a viajar por el mundo, y esta vez lo hizo de la mano de una niña que demostró que, cuando se trata de bailar por su tierra, ni siquiera el aguacero tiene la última palabra.
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