4 de septiembre de 2026

Informe técnico avala que Villa Campestre, Corredor Universitario y Mallorquín regresen a Barranquilla

*Barranquilla recuperó sus territorios, anunció desde Villa Campestre el alcalde Alejandro Char

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Informe de ANUAR SAAD

Durante años, quienes viven en Villa Campestre o recorren a diario el Corredor Universitario han podido pasar de Barranquilla a Puerto Colombia sin darse cuenta. No hay una señal que marque el límite, ni una calle que anuncie que terminó un municipio y comienza el otro. Hay casas, universidades, conjuntos residenciales, colegios, restaurantes, centros comerciales y una ciudad que, en la práctica, terminó borrando la frontera.

Pero esa frontera sí existe en los documentos. Y durante años ha sido motivo de una pelea política, jurídica y administrativa entre Barranquilla y Puerto Colombia.

Ahora el alcalde Alejandro Char vuelve a poner el tema sobre la mesa y lo hace con una frase que no deja mucho espacio para las interpretaciones: “¡Barranquilla recupera los territorios que siempre le pertenecieron!”

Y es que en las últimas horas el alcalde Alejandro Char anunció que el Distrito asumirá la administración y las inversiones en Villa Campestre, el corredor universitario y Ciudad Mallorquín, al asegurar que estos territorios “siempre le pertenecieron” a Barranquilla.

El pronunciamiento se produjo luego de la reciente publicación del informe técnico del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, en medio del litigio limítrofe entre Barranquilla y Puerto Colombia.

El mandatario se refiere a Villa Campestre, el Corredor Universitario y Ciudad Mallorquín, sectores que durante años han estado en el centro de la discusión limítrofe y cuya pertenencia ha sido defendida con argumentos distintos por Barranquilla y Puerto Colombia.

Char asegura que las dos sentencias del Consejo de Estado y el informe técnico elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi confirman que estos sectores hacen parte de Barranquilla. Y, más allá de celebrar la decisión, anuncia lo que parece ser el comienzo de una nueva etapa: llevar inversión distrital al territorio.

“Esto nos permitirá invertir en obras, alumbrado, espacio público, parques y todo lo necesario para mejorar la calidad de vida de nuestra gente”, dijo el alcalde, antes de advertir que llegará “con todo nuestro equipo a transformar este sector de Barranquilla”.

La historia, sin embargo, viene de mucho antes.

Uno de los capítulos más importantes de la disputa se produjo con la Ordenanza 21 de 1999, mediante la cual la Asamblea del Atlántico modificó la delimitación y pasó a considerar dentro de Puerto Colombia sectores como Villa Campestre y el llamado Corredor Universitario. Una década después, la Ordenanza 075 de 2009 volvió a establecer límites entre ambos municipios.

Barranquilla cuestionó esa delimitación y el asunto terminó en los tribunales. El argumento central era que la Asamblea del Atlántico no tenía competencia para hacer una modificación de esa naturaleza y que el procedimiento utilizado no se ajustaba a las normas sobre delimitación territorial.

El Consejo de Estado terminó dándole la razón a esa tesis. En 2025 confirmó la nulidad de la Ordenanza 075 de 2009 y dejó sin piso jurídico esa delimitación. La decisión abrió nuevamente la discusión sobre el territorio y obligó a buscar una precisión técnica de los límites.

Ahí entró el IGAC.

Después de meses de trabajo de campo, revisión cartográfica y análisis de antecedentes, el instituto presentó una propuesta de línea divisoria que, en términos generales, respalda la pretensión de Barranquilla sobre buena parte de los sectores en disputa.

Pero Puerto Colombia nunca ha aceptado que la historia pueda contarse como una simple devolución de territorio.

El alcalde Plinio Cedeño ha insistido en que Puerto Colombia no ha perdido “ni un centímetro” y ha defendido la autonomía del municipio sobre Villa Campestre y el Corredor Universitario. Su posición es que una sentencia que anuló una ordenanza no puede interpretarse automáticamente como la desaparición de la jurisdicción que Puerto Colombia ha ejercido durante años.

Y ahí está el punto que hace que esta vieja pelea todavía tenga combustible.

Porque esto no es solamente una discusión sobre dónde poner una línea en un mapa. En esos terrenos hay viviendas, universidades, colegios, empresas, vías, proyectos inmobiliarios y una enorme dinámica económica. Definir quién tiene jurisdicción significa también determinar quién planea, quién invierte, quién presta servicios, quién cobra impuestos y quién responde por el futuro urbano de esos sectores.

Por eso la declaración de Char tiene un significado que va mucho más allá de la celebración de un fallo.

El alcalde está diciendo que Barranquilla no solo considera suyo ese territorio en los documentos, sino que está dispuesta a entrar a gobernarlo y transformarlo.

Durante su visita a Villa Campestre, el mandatario fue más allá y aseguró que el Distrito ya está habilitado para intervenir la zona con obras de infraestructura, alumbrado, parques, espacio público y acciones de seguridad

Y menciona expresamente alumbrado, parques, espacio público y obras. Es decir, la disputa comienza a trasladarse de los expedientes judiciales a las calles.

Mientras tanto, la realidad cotidiana sigue siendo la misma: Barranquilla y Puerto Colombia crecieron hasta prácticamente abrazarse. La gente vive de un lado, trabaja del otro, estudia en una universidad ubicada en el corredor, compra en Barranquilla y regresa a su casa en Puerto Colombia sin pensar demasiado en la frontera.

La ciudad real hace rato dejó atrás la discusión de los mapas.

Ahora serán los mapas, los fallos y las decisiones administrativas los que tendrán que ponerse al día con esa ciudad que creció sin pedir permiso.

Y mientras eso ocurre, Char ya lanzó el mensaje: Barranquilla considera que recuperó ese territorio y está lista para entrar a transformarlo.

La vieja frontera vuelve a cambiar de dueño. Y esta vez, la pelea no parece que vaya a quedarse solamente en los tribunales

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