22 de febrero de 2024

Falsa médica trabajó tres años en la clínica de la Policía en Barranquilla

Nadie sabe cómo llegó ni de dónde salio. Lo cierto es que después de tres años de estar trabajando como médica en la Policía Nacional en Barranquilla, se dieron cuenta que la mujer no era en realidad una doctora verdadera.

En la clínica de la Policía en Barranquilla conocían todos conocían a la doctora Maira Alejandra Zapata, quien durante tres años atendió emergencias en ese centro asistencial, pero al parecer dicha médica no existe

Según la revista Semana, la Procuraduría adelanta una investigación que ahora, por solicitud de la misma Policía, está en la Fiscalía.

La doctora Maira habría desaparecido cuando se alertó de su presencia a la Dirección de Sanidad de la Policía y su nombre no apareció en el registro nacional que hacen los médicos una vez se gradúan.

La supuesta profesional firmó contratos con la Policía para atender a los usuarios del sistema de salud de la institución y, al parecer, no hubo quejas sobre su servicio, ni problemas posteriores por las recomendaciones, ni sobre los medicamentos que entregaba a los pacientes.Sin embargo, desapareció antes de terminar su último contrato.Denuncias por irregularidades.

Según Semana, un lío interno entre funcionarios en la clínica de la Policía, fue lo que llevó a destapar una serie de irregularidades en la contratación en esa regional, al punto de que fue necesario ordenar una comisión para verificar lo que estaba pasando.Los hallazgos motivaron varias investigaciones, entre ellas verificar la documentación de los contratos y fue en ese momento en que Maira Alejandra desapareció.Ninguno de sus colegas, volvieron a verla.

Poco tiempo después, en la clínica empezaron a conocer lo que estaba pasando. La doctora no existía, al menos profesionalmente. Su historia y experiencia habrían sido un invento para firmar los contratos.Semana habría tenido acceso a los documentos que firmó Maira Alejandra con la Policía. “Contratos de 14 páginas con requisitos, condiciones, recomendaciones y detalles que poco sirvieron a la hora de confirmar lo más

básico, que el contratista sea real”, dice la revista.

Maira Alejandra estuvo en la clínica de la Policía en Barranquilla desde 2021, en una coyuntura donde el país empezaba a salir de la tragedia de la pandemia. Sus compañeros de trabajo incluso advirtieron que la doctora Maira firmó actas de defunción de víctimas del Covid -19 mientras estuvo en la unidad de urgencias.

Paradójicamente, la Policía, como contratante, le hizo algunas exigencias a la contratista, a la doctora Maira. Incluso la obligan, a través del mismo contrato, a denunciar cuando sea de su conocimiento algún hecho delictivo o que esté por fuera del reglamento.

“No acceder a peticiones o amenazas de quienes actuando por fuera de la ley pretendan obligarlo a hacer algún acto o hecho, el contratista deberá informar de tal evento a la unidad prestadora de salud Atlántico y a las autoridades competentes para que se adopten las medidas necesarias”, señala el contrato de la falsa médica.

Pero cuando el escándalo estalló, Maira desapareció. Sin embargo, los soportes y todo lo relacionado con su caso quedaron en los archivos de Sanidad en la Policía. Todo lo necesario para iniciar una investigación que después de varias semanas llevó a duras decisiones y conocer otros hechos de corrupción en el mismo centro médico.

“En el marco de las verificaciones hechas a través de controles internos de la Dirección de Sanidad de la Policía Nacional, se evidenciaron una serie de inconsistencias en algunos procesos de contratación de la Unidad Prestadora de Salud (UPRES) Atlántico, así las cosas, se determinó que una profesional de la salud no estaba inscrita en el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (RETHUS), situación que generó una alerta sobre el contrato detallado”, explicó la Dirección de Sanidad de la Policía.

Salud (RETHUS), situación que generó una alerta sobre el contrato detallado”, explicó la Dirección de Sanidad de la Policía.

El caso se presentó en la Clínica de la Policía en Barranquilla | Foto: Cesar Flechas – SEMANA

Pero, en las denuncias que conoció Semana se advertía cómo la encargada de Sanidad para la Policía en el Atlántico, una coronel, al parecer usó su cargo para contratar a familiares. Un caso de nepotismo que coincidió con la historia de la falsa Maira Alejandra, de quien se advierte, la dueña de ese nombre es una mujer que vive en Cartagena y no la que aparece con foto en el registro de Sanidad en la Policía.

“De hecho, en términos disciplinarios, una vez adelantadas las verificaciones correspondientes a todos los contratos de la unidad, se tomó la decisión de suspender disciplinariamente a 5 funcionarios por la presunta omisión de sus funciones y responsabilidades en los procesos contractuales”, aseguró la Policía a Semana.

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