El empresario aseguró que conoce el origen de lo ocurrido y cuestionó la posible intervención de terceros. María Juliana Olaciregui, reina del Carnaval de la 44, también denunció la pérdida de acceso a su perfil.
Por: ANUAR SAAD| Barranquilla
Lo que debía ser una temporada para compartir bailes, disfraces y preparativos de Carnaval terminó convertido en motivo de preocupación en las redes sociales. Isabella Daes García, reina del Carnaval de los Niños 2027, perdió la visibilidad de su cuenta de Instagram, mientras su padre, el empresario Christian Daes, lanzó un mensaje que dejó abierta una pregunta: ¿qué está pasando con los perfiles de las soberanas del Carnaval de Barranquilla?
El empresario, directivo de Tecnoglass, expresó su inconformidad a través de su cuenta en X, donde relacionó lo sucedido con Isabella con el caso de María Juliana Olaciregui, conocida como Cuqui, reina del Carnaval de la 44, quien también denunció problemas con su perfil en Instagram.
«¿Pagando para suspender las cuentas de Isabella Daes en Instagram? ¿En serio? Qué raro. ¿Manos criminales? Ya van dos cuentas que tumban. La de la reina de la 44 y la de Isabella», escribió Daes.
En otra publicación fue todavía más contundente: «Ya sabemos quién fue y de dónde salió esto y ohhh sorpresa!!!!».
El empresario, sin embargo, no identificó públicamente a ninguna persona ni presentó en los mensajes citados pruebas que permitan establecer quién estaría detrás de lo ocurrido. Su declaración alimentó las preguntas sobre una posible conexión entre ambos casos, aunque hasta el momento no hay elementos públicos suficientes para afirmar que se trate de una misma operación.
Dos reinas, dos cuentas en problemas
La situación de Isabella coincide con la denuncia de María Juliana Olaciregui, quien informó a sus seguidores que había perdido el acceso a su cuenta y que estaba trabajando para recuperarla.
La soberana del Carnaval de la 44 apareció en un nuevo perfil, identificado como @cuquiolacireguii, desde donde explicó lo sucedido y manifestó su desconcierto.
«Me bajaron mi cuenta de Instagram, me la hackearon, estamos trabajando para recuperarla», contó en un video. También aseguró que desconocía las razones de lo ocurrido y negó tener conflictos personales que pudieran explicar el ataque.
Los dos episodios han despertado inquietud entre quienes siguen las actividades de las representantes de las fiestas populares de la ciudad. Sin embargo, es importante distinguir entre una cuenta que deja de estar disponible, una suspensión aplicada por la plataforma y un acceso no autorizado: son situaciones diferentes y no necesariamente tienen la misma causa.
En el caso de Isabella, el perfil aparecía como «usuario no encontrado», según la publicación de Zona Cero. Esa señal, por sí sola, no permite confirmar que la cuenta haya sido hackeada ni establecer quién provocó su desaparición.
De los aplausos internacionales a la polémica digital
Isabella Daes venía de protagonizar una agenda de actividades que llevó el nombre de Barranquilla a escenarios internacionales. La pequeña soberana participó en el Desfile de la Hispanidad, en Nueva York, donde representó al Carnaval de Barranquilla ante miles de espectadores, en una jornada marcada por la lluvia y el entusiasmo del público.
Su presencia también había generado atención en redes sociales por sus publicaciones y por el contenido relacionado con su papel como reina infantil. Apenas el 27 de octubre, El Universal reseñó la repercusión de un video en el que Isabella recreó al personaje de Patito Feo, una publicación que, según ese medio, superó las 100.000 reproducciones.
Ahora, la conversación digital gira alrededor de la desaparición de su perfil y de las afirmaciones de su padre.
La coincidencia con el caso de Cuqui Olaciregui le añade otro ingrediente a la historia. Ambas soberanas representan celebraciones distintas, pero comparten una vitrina pública que hoy depende, en buena medida, de las plataformas digitales para comunicarse con sus seguidores y divulgar sus agendas.
¿Qué dicen las redes y qué falta por aclarar?
Las denuncias han puesto el tema en circulación entre los seguidores de las dos reinas y han abierto interrogantes sobre la seguridad de sus cuentas. No obstante, hasta el momento no se cuenta con una verificación técnica pública que permita atribuir los hechos a una persona determinada, confirmar que hubo pagos para provocar suspensiones o demostrar que los dos episodios están conectados.
Tampoco se dispone de una respuesta pública de Instagram que explique las causas concretas de la indisponibilidad de los perfiles.
El caso deja sobre la mesa una discusión que va más allá del Carnaval: la vulnerabilidad de las cuentas en redes sociales, la facilidad con la que una comunidad digital puede quedarse sin uno de sus canales de comunicación y el riesgo de que las sospechas se conviertan en señalamientos antes de que existan pruebas.
Por ahora, la declaración de Christian Daes constituye el elemento más fuerte de la controversia. Su afirmación de que conoce el origen de lo ocurrido plantea una expectativa: que se conozcan las evidencias y, si corresponde, se acuda a las instancias competentes para establecer responsabilidades.
Mientras tanto, la pregunta sigue abierta: ¿se trata de dos incidentes independientes o hay alguna conexión entre lo ocurrido con Isabella Daes y María Juliana Olaciregui? La respuesta dependerá de la recuperación de las cuentas, de las explicaciones de las plataformas y de las pruebas que puedan hacerse públicas.
En una fiesta que se vive tanto en la calle como en las pantallas, la disputa por una cuenta de Instagram terminó convirtiéndose en una noticia que toca a dos de sus protagonistas. Y, por ahora, la historia continúa sin un responsable identificado públicamente
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