ANUAR SAAD 🔴 Hora En Punto
La Universidad Autónoma del Caribe ya casi no es Universidad, mucho menos Autónoma y lo del Caribe se perdió hace décadas.
Hoy los ladrillitos rojos que quedan en medio de arcas vacías, laboratorios obsoletos, salones que se caen a pedazos, aires acondicionados que funcionan un día si y el otro no, de rectores corruptos e ineficientes, de decanos y directores de programa que ganan como si estuvieran en Harvard y producen como La Escuelita de Doña Rita, es el fiel reflejo de lo que en verdad es: un pobre circo pobre.
Lo de hoy, es la tapa de la olla. Cómo lo había comentado en un trino en X hace unas horas, el sorpresivo nombramiento de Ana Sajer Maldonado, como sacado de un sombrero de mago, alarmó a todos. Y no era para menos: se notaba a leguas que era una triquiñuelas que había montado la saliente Silvia Gette para seguir gobernando en cuerpo ajeno. Tanto es así, que su nombramiento se conoció por fuentes no oficiales y en un comunicado que hablaba del Consejo Directivo cuando ese nombramiento lo hace el Consejo Superior, antigua Sala General.
La pantomima no duró cinco horas. A las 10 y media de la mañana el MEN notificó que ese nombramiento era ilegal y que Jorge Senior (otro desastre de enormes proporciones) seguía siendo el rector, cosa que, hay que decirlo, realmente nunca lo ha sido: no administra ni gerencia nada, no soluciona nada, no tiene idea de nada y solo usó a la universidad para potenciar su partido el Pacto Histórico al que le hizo campaña de manera descarada.
En resumen, la Uniautónoma del Caribe sigue como un barco bombardeado y a la deriva, sin capitán y con una tripulación dividida que muere de hambre ante el no pago de salarios, sin régimen de salud ni pensión y golpeados por las acreencias que ya superan los 50 millones de dólares.
En este lapso de incertidumbre los directores despoticos que manejan unos programas, como el de Comunicación por ejemplo, ineficientes y que gustan del acoso laboral, solo estaban preocupados por su suerte: les preocupaba que no se siguieran ganando los casi 11 millones de pesos, sueldo de una universidad clase triple a qué no corresponde a una quebrada.
Decanos, algunos, que jamás iban a trabajar, investigadores que no producen nada pero que viven viajando a expensas de la institución (caso Gustavo Rodríguez, compinche de Senior y del acosador y plagiario David Luqueta) y que deben estar felices porque siguen amparados bajo el ala cómplice de Jorge Senior.
Ojalá que en esos despidos de funcionarios que nombró Silvia Gette (casi todos innecesarios y hechos por amiguismos) no esté el nombre del Decano de Comunicación, Alex Pérez, quien de lejos, es de los más grandes aciertos que ha tenido la Autónoma en mucho tiempo. Pero si no continúa, es necesario nombrar a alguien con charreteras, reconocimiento, experiencia y liderazgo que pueda salvar una Facultad que naufraga.(Al escribir este artículo me confirman que también su nombramiento ha sido revocado)
La Autónoma no es ya una universidad. Es una cueva oscura en dónde todo es incierto. Una donde ocho sindicatos se agreden entre si y se afanan por exigir a una universidad que no puede ni pagar la luz. Es una Universidad que ya parece no importarle a nadie y solo se salvaría, si el Presidente Abelardo de la Espriella ordena la cancelación de su razón social, la liquidación de los sindicatos y acreencias laborales, depurar a los empleados y arrancar sobre esos exiguos cimientos, una nueva universidad que podría ser pública. Pero para ello se necesitan ganas, interés y recursos.
Los padres de familia a esta hora deben estar pensando qué diablos va a ser de sus hijos en una universidad que no garantiza nada y que sale más en las páginas judiciales que en la de Educación.
Hoy, es triste reconocerlo, la Universidad Autónoma del Caribe que dio grandeza y alegría a la educación de la Región y el país, ya no existe. Ahora vuelve Senior a la rectoría a recoger los escombros de lo que él mismo con su inoperancia, ayudó a destruir
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