1 de octubre de 2026

Sobrevive a dos dosis de inyección letal y Tennessee no logra ejecutar a una mujer que llevaba 30 años en el corredor de la muerte

El caso de Christa Gail Pike terminó convertido en una insólita falla de ejecución. La mujer, condenada a muerte por un asesinato cometido cuando tenía 18 años, recibió dos dosis de pentobarbital, pero continuó con vida. El gobernador de Tennessee suspendió las ejecuciones restantes del año y ordenó una revisión independiente.

Lo que estaba previsto como la ejecución de la primera mujer en más de 200 años en Tennessee terminó en una situación sin precedentes.

Christa Gail Pike, de 50 años, sobrevivió al procedimiento de inyección letal realizado este miércoles en la prisión Riverbend Maximum Security Institution, en Nashville, después de que los funcionarios penitenciarios le administraran dos dosis del medicamento utilizado para provocarle la muerte.

De acuerdo con documentos presentados por sus abogados y los testimonios de periodistas que presenciaron el procedimiento desde una sala contigua, Pike continuó respirando y llegó a escucharse cómo roncaba después de recibir las dos dosis. Posteriormente fue trasladada en ambulancia a un hospital. Su estado de salud no había sido informado públicamente al cierre de los primeros reportes.

El episodio se produjo después de una jornada marcada por decisiones judiciales de última hora. Inicialmente, una corte federal de apelaciones había ordenado suspender la ejecución para revisar argumentos relacionados, entre otros asuntos, con los antecedentes de abuso sexual que Pike denunció haber sufrido durante su infancia.

Horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos levantó esa suspensión y permitió que Tennessee continuara con el procedimiento.

Dos dosis y la ejecución no pudo completarse

Según los documentos judiciales, los funcionarios administraron una primera dosis de pentobarbital y posteriormente una segunda, luego de que Pike no muriera.

El protocolo de Tennessee contempla una segunda serie de medicamentos cuando el condenado no ha fallecido después de la primera. Sin embargo, el procedimiento no establece claramente qué debe hacerse si la persona continúa con vida después de la segunda dosis.

Los periodistas que presenciaron el procedimiento reportaron que Pike permaneció consciente durante parte del proceso, hizo comentarios sobre el dolor que sentía y posteriormente continuó respirando y emitiendo sonidos audibles.

Finalmente, las autoridades suspendieron el procedimiento y Pike fue trasladada a un centro médico.

El Departamento de Corrección de Tennessee sostuvo que sus funcionarios siguieron los pasos establecidos en el protocolo estatal. El gobernador Bill Lee, sin embargo, anunció una revisión independiente para determinar exactamente qué ocurrió.

Una condena que llevaba casi tres décadas

Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años asesinada en Knoxville en enero de 1995.

Pike tenía entonces 18 años. Ella y su novio de 17 años, Tadaryl Shipp, fueron condenados por el crimen. Shipp recibió una condena de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional, mientras que Pike fue sentenciada a muerte.

Desde entonces, Pike permaneció durante aproximadamente 30 años en el corredor de la muerte.

Sus abogados habían pedido que la ejecución fuera detenida y habían cuestionado la utilización de la inyección letal, alegando, entre otros aspectos, sus antecedentes de abuso y sus condiciones médicas.

La propia Pike reconoció su responsabilidad por el asesinato y, en una petición de clemencia, expresó arrepentimiento por haberle quitado la vida a Slemmer.

Tennessee suspende las ejecuciones

El caso tiene además otro antecedente reciente. En mayo de este mismo año, Tennessee tampoco pudo ejecutar a Tony Carruthers, condenado por tres asesinatos, después de que el equipo de ejecución no lograra durante más de una hora establecer una vía intravenosa para administrar el medicamento.

Tras el fracaso del procedimiento contra Pike, el gobernador Bill Lee anunció que la ejecución que quedaba programada para este año no se realizará y ordenó una revisión externa del protocolo estatal.

La administración penitenciaria, por su parte, insistió en que sus funcionarios actuaron conforme al procedimiento vigente.

El episodio deja ahora una pregunta jurídica y penitenciaria inédita para Tennessee: qué ocurre con una persona cuya sentencia de muerte debía cumplirse, pero que permanece con vida después de haber recibido dos dosis del medicamento utilizado para ejecutarla.

Por ahora, la ejecución de Christa Pike no se cumplió

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