Por unas horas, Barranquilla dejará de ser solamente la puerta de entrada del Caribe colombiano para convertirse en el escenario donde Colombia y Estados Unidos intentarán escribir un nuevo capítulo de su relación. Marco Rubio llega este martes 8 de septiembre con una agenda que mezcla seguridad, narcotráfico, comercio y la ayuda estadounidense para la reconstrucción tras el devastador terremoto que golpeó al país. Y en medio de esa conversación de alto nivel, el Caribe también quiere poner sus propios asuntos sobre la mesa.
Desde hace varios días, Barranquilla comenzó a prepararse para una visita que, por el rango del visitante y por el momento político que atraviesan los dos países, tiene una dimensión que va mucho más allá de la fotografía protocolaria.
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, llegará este martes a la capital del Atlántico para reunirse con el presidente Abelardo De La Espriella y con el canciller Omar Bula Escobar. Será la primera visita oficial de Rubio a Colombia desde que asumió el cargo y también el primer encuentro de alto nivel entre Washington y el nuevo gobierno colombiano.
La avanzada estadounidense ya está en la ciudad y los equipos de seguridad comenzaron a coordinar los desplazamientos y los detalles de una jornada que tendrá como centro la sede presidencial instalada en Barranquilla. La presencia del funcionario norteamericano convierte por un día a la ciudad en una suerte de capital diplomática de Colombia.
Pero detrás del protocolo hay una agenda cargada de asuntos sensibles.
Uno de ellos es el narcotráfico. Washington quiere profundizar la cooperación con Colombia en la lucha contra las estructuras criminales y el narcoterrorismo, un asunto que ha ganado especial peso dentro de la política exterior estadounidense hacia América Latina. La seguridad regional estará, por tanto, entre los asuntos centrales de la conversación.
El otro gran capítulo será el comercio.
El gobierno colombiano ha anticipado que quiere darle un nuevo impulso a la relación económica con Estados Unidos, con énfasis en la llegada de inversión, la apertura de mercados, las exportaciones, el turismo, la tecnología y la innovación. El canciller Omar Bula ha definido esta apuesta como parte de una nueva etapa de diplomacia económica.
Y habrá un asunto que inevitablemente tendrá un peso especial: el terremoto que recientemente sacudió a Colombia y dejó una estela de destrucción y centenares de víctimas.
La cooperación estadounidense para atender la emergencia y apoyar la reconstrucción estará entre los temas que Rubio discutirá con el presidente De La Espriella. Reuters señaló que la asistencia estadounidense después del terremoto será uno de los asuntos específicos de la reunión, junto con el narcotráfico y el comercio.
Así, la agenda que trae Rubio a Barranquilla combina tres dimensiones distintas: la seguridad de los dos países, los intereses económicos de la relación bilateral y la respuesta humanitaria a una tragedia que todavía mantiene a miles de colombianos enfrentando las consecuencias del desastre.
Pero Barranquilla también tiene algo que pedir.
Y quien decidió ponerlo sobre la mesa es el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa.
La petición tiene nombre propio: que Estados Unidos vuelva a abrir su consulado en Barranquilla.
Verano le pidió al presidente De La Espriella aprovechar la presencia de Rubio para retomar formalmente esa solicitud y convertirla en uno de los asuntos que se discutan durante la visita.
“La gran tarea que tenemos todos los atlanticenses y barranquilleros es pedirle a Marco Rubio que nos abra el consulado de Estados Unidos en nuestra ciudad”, dijo el gobernador, según reportó Caracol Radio.
No se trata, sin embargo, de una petición improvisada por la llegada del secretario de Estado.
La Gobernación ya había planteado la posibilidad en julio, durante una reunión con una delegación del Departamento de Estado en Barranquilla. En aquel encuentro, funcionarios estadounidenses manifestaron que estudiarían la propuesta.
Ahora Verano quiere aprovechar la presencia del jefe de la diplomacia estadounidense para darle un nuevo impulso.
Para el gobernador, recuperar una representación consular en Barranquilla tendría efectos que irían más allá de los trámites de ciudadanos estadounidenses. La apuesta está relacionada con la posibilidad de fortalecer la inversión extranjera, el turismo y los intercambios académicos y culturales, además de consolidar el papel del Atlántico como plataforma de conexión con Estados Unidos y el Caribe.
Es una petición que también tiene un componente simbólico.
Barranquilla tuvo durante décadas una presencia consular estadounidense que hacía parte de la vida diplomática y empresarial de la ciudad. Recuperarla significaría, para la región, volver a tener una representación directa de Washington en un territorio que concentra buena parte de la actividad portuaria, empresarial, turística y comercial del Caribe colombiano.
Y precisamente por eso Verano considera que la llegada de Rubio no puede quedarse únicamente en los asuntos que preocupan a Bogotá y Washington.
La pregunta es si el pedido alcanzará a entrar realmente en la agenda de la reunión presidencial.
Por ahora, lo confirmado es que Rubio llega a Barranquilla este martes 8 de septiembre dentro de una gira que también lo llevará a Ecuador y Perú. Colombia será uno de los primeros escenarios de una agenda regional con la que Washington busca fortalecer sus alianzas y profundizar la cooperación en seguridad, comercio y otros asuntos estratégicos.
En Barranquilla, mientras tanto, el movimiento diplomático ya comenzó.
Equipos estadounidenses recorren la ciudad, se afinan los dispositivos de seguridad y las autoridades preparan el encuentro que pondrá durante unas horas los reflectores internacionales sobre el Caribe colombiano.
Rubio llegará con los temas de Washington.
De La Espriella pondrá sobre la mesa las prioridades de su nuevo gobierno.
Y Verano quiere que, entre narcotráfico, comercio, seguridad y terremoto, haya espacio para una petición que lleva años rondando las oficinas de la diplomacia: que el consulado estadounidense vuelva a abrir sus puertas en Barranquilla.
Mañana, la ciudad no será solamente el lugar de la reunión.
Será parte de la conversación
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