El Ecoparque Ciénaga de Mallorquín fue reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura 2026, uno de los principales galardones de la arquitectura colombiana. El reconocimiento fue entregado este primero de octubre en Cartagena, durante la XXX Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo
ANUAR SAAD 🔴 Hora En Punto
Barranquilla vuelve a poner su nombre en el mapa nacional de la arquitectura. Esta vez, no por un edificio, una avenida o una gran obra de infraestructura, sino por un proyecto que busca cambiar la relación de la ciudad con uno de sus ecosistemas más importantes: la Ciénaga de Mallorquín.
El Ecoparque Ciénaga de Mallorquín recibió el Premio Nacional de Arquitectura 2026 durante la ceremonia de premiación de la XXX Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo, organizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos y realizada en Cartagena.
La Bienal, que desde 1962 se ha consolidado como uno de los principales escenarios de reconocimiento de la arquitectura colombiana, selecciona proyectos que, además de su calidad técnica y estética, muestran una comprensión de los contextos urbanos, ambientales, sociales, históricos y culturales en los que se desarrollan.
En el caso de Mallorquín, el reconocimiento pone el foco precisamente en esa relación entre arquitectura, espacio público y naturaleza.
El proyecto fue desarrollado mediante una co-creación entre DEB Architecture, liderado por Francisco Ricardo, y El Equipo Mazzanti, liderado por Giancarlo Mazzanti, y plantea una intervención en la que la infraestructura no busca imponerse sobre el ecosistema, sino permitir que la ciudadanía vuelva a acercarse a él.
La propuesta integra diseño urbano y paisajismo con estrategias de conservación y recuperación ambiental, convirtiendo los recorridos, senderos y espacios de contemplación en una especie de puerta de entrada de Barranquilla hacia su humedal costero.
La propia Alcaldía de Barranquilla señala que el Ecoparque está organizado en siete distritos espaciales: protección La Playa, aventura, contemplación, familiar, ciencia y conservación, protección Las Flores y Tajamar. También destaca que en la construcción se priorizaron materiales con criterios de eficiencia ecológica y bajo impacto ambiental, utilizando la madera como uno de los principales elementos de las unidades funcionales.
Pero detrás de las pasarelas y los espacios para recorrer el paisaje está uno de los mayores valores del proyecto: recuperar para la ciudad un territorio natural que durante décadas permaneció distante de la vida cotidiana de los barranquilleros.
Mallorquín es un ecosistema de manglar donde confluyen agua, aves, peces, vegetación y comunidades vecinas. La Alcaldía destaca además la presencia de numerosas especies de aves y la importancia del manglar dentro de la recuperación integral de la ciénaga.
El premio recibido en Cartagena reconoce así una manera distinta de entender la arquitectura: una que no termina en la edificación, sino que se extiende al territorio y a la forma como las personas lo habitan.
Para Barranquilla, el reconocimiento tiene además un significado especial. La recuperación de Mallorquín forma parte de la transformación de la relación de la ciudad con sus cuerpos de agua y de una apuesta por integrar naturaleza, espacio público, turismo y educación ambiental.
El Premio Nacional de Arquitectura 2026 convierte ahora al Ecoparque en una obra reconocida en el escenario nacional y pone nuevamente a la Ciénaga de Mallorquín en el centro de la conversación sobre el futuro urbano de Barranquilla.
Una ciénaga que durante años estuvo de espaldas a la ciudad hoy recibe uno de los mayores reconocimientos de la arquitectura colombiana.
Y el mensaje parece claro: en Barranquilla, el futuro también se está construyendo alrededor del agua, los manglares y la naturaleza
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