El cerebro de DMG se retractó ante la Fiscalía de varios señalamientos contra Abelardo de la Espriella. Aseguró que las acusaciones que hizo en febrero no correspondían a hechos reales y afirmó que recibió expectativas sobre una eventual libertad y una designación como gestor de paz durante el Gobierno de Gustavo Petro.
David Murcia Guzmán volvió a poner su nombre en el centro de la controversia política y judicial, pero esta vez para cambiar la versión que había entregado meses atrás contra Abelardo de la Espriella.
El condenado por el caso DMG presentó ante la Fiscalía un memorial en el que se retracta de varios de los señalamientos que había hecho públicamente contra el hoy presidente de Colombia y reconoce que algunas de esas afirmaciones no correspondían a hechos reales.
La nueva declaración representa un giro sustancial frente a lo dicho por Murcia el pasado 12 de febrero, cuando acusó a De la Espriella, quien había sido su abogado, de apropiarse presuntamente de cerca de 5.000 millones de pesos en honorarios y de haberle solicitado 760 millones de pesos para supuestamente entregar dádivas a congresistas.
Ahora, Murcia niega esas acusaciones.
En el documento enviado a la Fiscalía, sostiene que los honorarios pagados a De la Espriella correspondieron a los servicios profesionales prestados durante su defensa y niega que el abogado le hubiera pedido dinero para influir en congresistas o funcionarios públicos.
Pero la retractación no es el único elemento que vuelve a poner el caso bajo los reflectores.
La supuesta oferta de ser gestor de paz
Murcia afirma que detrás de las declaraciones que entregó en febrero existieron expectativas relacionadas con su situación jurídica y con una eventual posibilidad de recuperar la libertad.
Según su nueva versión, recibió planteamientos relacionados con una posible designación como gestor de paz durante el Gobierno de Gustavo Petro.
El propio Murcia relaciona esas expectativas con su prolongada permanencia en prisión y admite que ese contexto influyó en las declaraciones que posteriormente generaron la querella presentada por De la Espriella.
La afirmación, sin embargo, corresponde a lo expresado por Murcia en su memorial y deberá ser establecida y contrastada por las autoridades.
Dos versiones frente al mismo caso
La controversia queda ahora marcada por dos versiones entregadas por el mismo hombre.
En febrero, Murcia lanzó públicamente graves acusaciones contra quien entonces era candidato presidencial. Siete meses después, ante la Fiscalía, se retracta y afirma que aquellas acusaciones no eran ciertas.
El cambio de versión se produce además dentro del proceso originado por la querella presentada por De la Espriella.
La Fiscalía tendrá que establecer las circunstancias en las que fueron realizadas las primeras declaraciones, las razones de la posterior retractación y, especialmente, si existieron o no ofrecimientos relacionados con una eventual condición de gestor de paz.
El caso, que inicialmente enfrentaba a un condenado por el escándalo de DMG con quien fuera uno de sus abogados, adquiere ahora una nueva dimensión política por las afirmaciones de Murcia sobre supuestos acercamientos vinculados al Gobierno Petro.
La retractación no cierra el episodio. Por el contrario, abre nuevas preguntas sobre quién estuvo detrás de las primeras acusaciones, qué motivó el cambio de versión y si existieron conversaciones o gestiones relacionadas con la eventual libertad de Murcia.
Preguntas que ahora quedan en manos de la Fiscalía
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