ANUAR SAAD / HORA EN PUNTO🔴
En la Universidad Autónoma del Caribe hay días en los que el ambiente se siente distinto y este lunes es uno de ellos.
No hace falta entrar a una reunión formal para darse cuenta. Basta con caminar por los pasillos, escuchar conversaciones a media voz o revisar grupos internos: todo gira alrededor de un mismo tema: el posible regreso de Silvia Gette Ponce a la rectoria.
Cómo se sabe, un juez ordenó restituir sus derechos y avaló su retorno a la rectoría. Pero la historia no está cerrada. Hoy continúan las apelaciones presentadas por las directivas de la Universidad y el Ministerio de Educación, y de esa audiencia depende, en buena parte, qué rumbo toma la institución en las próximas horas.
La audiencia: lo jurídico entra en escena
Si la decisión inicial del juez ya había generado ruido, las reacciones se han multiplicado después de la jornada inicial de la audiencia de este lunes.

El representante del Ministerio de Educación, Carlos Felipe Morales Guerrero, pidió revocar el auto del 8 de abril de 2026 que abrió la puerta al regreso de Gette.
El funcionario no se quedó en generalidades. Habló de “defecto orgánico, defecto fáctico y defecto sustancial”, y de un desconocimiento del precedente de la Corte Suprema. En otras palabras, cuestionó la base misma de la decisión.
También dejó claro otro punto que, para el Ministerio, no es menor: cualquier intento de reintegro choca con la vigilancia especial que hoy ejerce el Estado sobre la universidad, en el marco de la Ley 1740 de 2014.
Y fue más allá. En caso de que el juez no le dé la razón, pidió al menos que se frenen los efectos del fallo hasta que exista una decisión definitiva sobre el proceso por fraude procesal. Según su argumento, lo que se valoró en primera instancia no alcanza para tomar una medida de ese tamaño.
La intervención no pasó desapercibida. Afuera de la sala, y sobre todo en redes, empezó a leerse como una señal clara de que el Gobierno no está dispuesto a facilitar el regreso.
Una historia que no terminó en 2013
Para muchos dentro de la universidad, esto no empezó ahora. En 2013, Gette salió del cargo en medio de un proceso judicial que marcó el inicio de una etapa inestable. Después vino Ramsés Vargas, hoy investigado y acusado por un desfalco millonario y por haber llegado —según distintas versiones— sin un proceso claro.
Desde entonces, seis rectores han pasado por la Autónoma. Ninguno ha logrado devolverle el equilibrio que alguna vez tuvo.
Ese dato aparece una y otra vez en las conversaciones.
“Podrán decir lo que quieran de ella, pero esto funcionaba mejor”, dice un egresado. No lo dice con entusiasmo, sino con una mezcla de nostalgia y cansancio.
La decisión que vuelve a dividir
El fallo del juez de primera instancia cayó como una noticia incómoda para todos. No porque sorprenda del todo, sino porque revive una discusión que nunca se resolvió.
Según la decisión, a Gette se le habrían vulnerado derechos fundamentales, razón por la que se ordena su reintegro. Eso abrió la puerta a un posible regreso inmediato.
Sobre esto Javier Manjarrés, representante de los egresados ante el Consejo Superior, lo explicó en Emisora Atlántico: “la audiencia de hoy es clave y no se descarta que el retorno se concrete.
Manjarrez explicó que el juez determinó que a Silvia Gette se le habrían vulnerado varios derechos, por lo que ordenó su reintegro al cargo de rectora.
“Por lo anterior, para hoy se podría adelantar el regreso de Silvia Gette a la Universidad Autónoma del Caribe”, señaló el representante del Consejo.
Dos visiones, una misma preocupación
Hay quienes ven en Gette una figura que, más allá de sus problemas judiciales —incluida la condena que ya cumplió—, supo manejar la universidad en su momento. Otros no lo ven así.
“Esto no puede ser la salida”, comenta un docente. “No después de todo lo que pasó”. Y es que la discusión no es solo jurídica. Es también moral, administrativa y hasta emocional. Porque la Autónoma no es la misma de hace diez años, y quienes siguen ahí han tenido que sostenerla en medio de crisis repetidas.
En medio de esas posiciones, hay una mayoría que no entra en el debate. Solo quiere que la universidad deje de estar en constante incertidumbre.
Lo que se define en la audiencia
La audiencia que se desarrolla este lunes no es un trámite más. Es un punto de quiebre. Si se mantiene la decisión del juez, Silvia Gette podría volver a ocupar la rectoría en cuestión de horas. Si prosperan las apelaciones, el panorama cambia otra vez.
Así de inestable es todo. Y mientras eso se resuelve en estrados, en la universidad la vida sigue, pero con pausa. Como si todos estuvieran esperando una señal clara para saber qué viene.
Aquí no se está discutiendo solo un nombre, aunque sea el nombre de alguien a quien centenares de egresados agradecen por su apoyo: -Gracias a Silvia soy profesional- -Con Silvia la Universidad siempre funcionó como un relojito- Esas son frases que se repiten dentro y fuera de la universidad y de las redes.
Pero lo que en verdad está en juego es si la Autónoma logra, por fin, salir del ciclo en el que lleva más de una década de cambios constantes, crisis internas y una reputación golpeada.
Un trabajador lo resume mejor que cualquier análisis:
“Ya uno ni sabe qué es peor, si cambiar otra vez o quedarse como está. Pero por lo menos con Silvia la universidad tiene un doliente que sí sufre con lo que le pasa y siempre teníamos nuestra seguridad social y nuestro salario a tiempo”.
El problema de más de una década de la Autónoma no tiene respuestas fáciles. Y eso es justamente lo que hace que este momento pese tanto.