14 de abril de 2024

La inmunidad contra el coronavirus podría durar varios años

Con la llegada de nuevas variantes del coronavirus y la incertidumbre sobre la permanencia de la inmunidad, algunos sectores reclaman la necesidad de reforzar con nuevas dosis de las vacunas la respuesta inmunitaria de la gente.

Sobre el tema no hay estudios concluyentes, pero descubrir cuánto dura la inmunidad, tanto después de la vacunación como después del contagio, es fundamental para poder gestionar la epidemia en los próximos meses
Según varios estudios, la inmunidad podría durar al menos ocho meses; otras investigaciones van más allá y consideran que la inmunidad podría tener vigencia durante uno o varios años. Dos trabajos señalados por The New York Times, revelan que la inmunidad podría durar años y que la mayor parte de las personas que se recuperaron del contagio y, por lo tanto, inmunizadas, no necesitarían nuevas dosis o refuerzos inmunitarios.

Los vacunados que no han pasado la enfermedad tendrían, por el contrario, la necesidad de reforzar cada cierto tiempo su sistema inmune. Así como la minoría de personas que, a pesar de haberse contagiado, no ha desarrollado una adecuada respuesta inmunitaria.

La respuesta se debe a que las células B de memoria, las encargadas de generar una respuesta inmunitaria sólida, permiten desarrollar anticuerpos neutralizantes si el organismo vuelve a entrar en contacto con el virus.

Ambos trabajos han examinado los datos de personas contagiadas hace un año. Según el estudio publicado en la revista Nature, estas células alojadas en la médula ósea conservan un recuerdo del virus y están capacitadas para producir anticuerpos cuando sea necesario. El otro estudio publicado (aún no ha sido revisado) en la la web BioRxiv concluye que las células B de memoria se desarrollan hasta 12 meses después de la infección.

Los estudios atenúan el miedo a una respuesta inmunitaria transitoria, como en el caso de los coronavirus que causan el resfriado común. «Los coronavirus cambian de un modo significativo en poco tiempo», ha comentado a The New York Times Scott Hensley, inmunólogo de la Universidad de Pensilvania, «y el motivo por el cual nos contagiamos continuamente de los coronavirus comunes podría, en realidad, tener más que ver con las mutaciones que con la inmunidad».

Las células B proliferan y producen anticuerpos en grandes cantidades al primer encuentro con el virus. Una vez resuelta la infección aguda, un pequeño número de células se establecen en la médula óseas, produciendo constantemente anticuerpos. Para examinar las células B específicas del nuevo coronavirus, los investigadores guiados por la experta Ali Ellebedy de la Universidad Washington de Saint Louis, han analizado la sangre de 77 personas durante intervalos de tres meses.

Sólo seis de los 77 habían sido hospitalizados a causa del Covid-19; el resto tenía síntomas leves. Los niveles de anticuerpos de los voluntarios disminuyeron rápidamente cuatro meses después de la infección y han disminuido de forma progresiva en los meses sucesivos.

La disminución de anticuerpos se interpreta por los científicos como una señal de la caída de la inmunidad, pero en realidad no es un dato preocupante, sino un evento biológico esperado. Los anticuerpos a nivel sanguíneo disminuyen de forma drástica conforme pasa el tiempo, mientras que las células B de memoria permanecen inactivas en la médula ósea para intervenir en el momento que sea necesario.

Para entender el mecanismo, el equipo de la doctora Ellebedy ha analizado 19 muestras de médula ósea siete meses después del contagio. En 15 de ellas, se detectaron células B de memoria, pero en las otras cuatro había poquísimas o directamente eran inexistentes. No todos los que pasaron el covid desarrollaron, por lo tanto, la inmunidad adecuada. Esta es la razón de que sean tan importantes las vacunas.

Cinco de los participantes volvieron a donar médula meses después, al menos dos veces: los investigadores han comprobado que el número de células B de memoria se mantiene estable en el tiempo. La investigación es muy importante porque es muy difícil obtener muestras de médula ósea para su estudio. Sobre la base de otro importante trabajo desarrollado en 2007, que descubrió cómo las células B de varios patógenos sobrevivían durante decenios, los científicos manejaban la posibilidad, confirmada por los dos estudios, de desarrollar una protección de larga duración contra el Covid-19.

Según Miche Nussenzweig, inmunólogo de la Universidad Rockefeller de Nueva York, que ha dirigido el estudio publicado en BioRxiv, las células B de memoria producen una respuesta a la infección de Sars-CoV-2 y potenciada con la vacunación son potentes contras las variantes.

El equipo ha examinado el modo en el que las células B de la memoria maduran con el tiempo. Los investigadores han analizado el nivel de anticuerpos en el flujo sanguíneo de 63 personas un año después de contagiarse. 26 habían sido vacunadas con una o dos dosis de Pfizer o Moderna. Se ha comprobado que los anticuerpos neutralizantes, necesarios para prevenir la reinfección, permanecen invariables entre seis y 12 meses, mientras que los secundarios disminuyeron rápidamente.

Los científicos han observado que las células B de memoria continúan su desarrollo al menos durante un año. Un año después de la infección, los anticuerpos neutralizantes de quien no ha sido vacunado perdían, sin embargo, la eficacia contra las numerosas variantes examinadas, en particular la sudafricana. Quienes habían recibido al menos una dosis de la vacuna desarrollaron una fortísima respuesta neutralizante y un alto nivel de anticuerpos gracias al trabajo de las células B de memoria, que se reactivaron con la vacuna. El resultado de esta investigación sugiere que las personas que lograron pasar el coronavirus y fueron posteriormente vacunados mantienen una protección alta, también contras las nuevas variantes emergentes.

Según los autores, no está comprobado que este mecanismo funcione sólo con la protección inducida por las vacunas. Es probable que la memoria inmunitaria se desarrolle de forma más eficaz en caso de una infección natural. «Por tanto, es posible que quien no ha tenido el Covid y se ha vacunado podría necesitar dosis de refuerzo. Lo sabremos pronto», conlcuye Nussanzweig.

*Tomado del diario El Mundo de España.

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