12 de junio de 2024

Con un Messi épico, Argentina es el campeón del mundo

Por Anuar Saad

¡Que hijueputa partido! Gritó alguien que pasaba por la desolada carrera 53 y que acababa de ver como Argentina consiguió su tercer campeonato mundial de fútbol.

No sé si en las épocas del Brasil de los 70 hubo finales como esta. Lo cierto, es que no recuerdo haber visto en mi vida una muestra más grande de fútbol en un partido por un campeonato del mundo.

Argentina, campeón del mundo

Argentina y Francia han dejado la vara muy arriba. Han escrito en el libro de los mundiales un capítulo dorado de como se juega una final cuando hay entrega, calidad y sacrificio. Lo de Argentina hoy alegra no solo a ese país, sino a toda sudamérica. Y por qué no, a todo el universo futbolero.

La atajada que abrió el camino.

Pero el mundial que hoy terminó, le da la gloria a alguien que es sinónimo de buen fútbol. Un ejemplo para todos. Es la gloria de Lionel Messi, que por fin conquistó lo que los grandes como el deben conquistar. Anotó el primero, participó en el segundo y anotó el que creíamos, sería el definitivo para el título. Pero hubo más. Y fue el primero que anotó en la tanda de penales.

No vale la pena hacer un comentario técnico de este partido. Porque las imágenes siguen aún fresca en los miles de millones de espectadores que vivieron este ballet. Está poesía. Esta fiesta futbolera que no recuerdo haber vivido una igual.

Celebración del campeón

Colombia tiene que aprender. Aprender que los títulos y las grandes gestas se consiguen cuando se funciona como equipo. No a expensas de estrellas individuales. Y Argentina,esta Argentina, a pesar de tener a Messi, funcionó como un todo. Como un equipo que nos enseña sobre humildad, sobre armonía, sobre entrega.

Y es una lección para Colombia especialmente para esos jugadores que no han ganado nada y que creen que son las super estrellas capaces de desbaratar los camerinos y jugar cuando les de la gana.

Lo que logró el técnico Leonel Scaloni de campeonar con un equipo hecho por él a su medida y a sus necesidades, nos habla de que lo colectivo siempre primara sobre las individualidades.

Y lo que también logró Didier Deschamps, que por un poquito no repite título, también es loable. Gracias a ellos. Gracias al fútbol. A este fútbol que nos hace creer que todavía hay esperanza para ganar dando espectáculo. Ganar regalando alegría. Ganar con un honor que conmueve.

Gracias Argentina, por decirle al mundo que el futbol de Sudamérica sigue más vivo que nunca.

Una fiesta que en Barranquilla se vicio como si el mismo Junior peleará una copa libertadores o que Colombia estuviera disputando el título. Durante tres horas Barranquila fue una ciudad fantasma. Una, que vivió la fiesta en sus hogares y en la que retumbaba en los callejones el alarido de gol, cada vez que los sudamericanos anotaban.


Esto, solo es posible gracias al buen fútbol.

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