12 de junio de 2024

¡Al Junior hay que matarlo! ¡Somos campeones!

POR ANUAR SAAD

Y el partido empezó con un Junior que aguantaba y por momentos hacia ver qué podía mantener el arco en cero y mantener, también, las esperanzas.

Pero en algún momento el partido fue pasando para Junior de castaño a oscuro. Y llegó el gol de Medellín que alborotó al Atanasio Girardot y también al aberrante locutor de Win Sport que antes que empezara el partido ya daba al DIM como campeón. El gol del Medellín lo cantó al borde del infarto y hacía cuentas del nuevo campeonato del Medellín.

Junior reaccionó. Logró llegar en tres oportunidades seguidas con un profundo aroma de gol. Bacca la estrelló en el palo y Enamorado increíblemente la erra frente al arquero.

El segundo tiempo para los hinchas del Junior fue un verdadero acto de fe. Medellín fue una tromba y en uno de esos ataques Cetré, ex Junior, marcaría el segundo y sepultaba las esperanzas del Tiburón.

Un comentario certero de Carlos Antonio Vélez dió algo de esperanza: «Si Medellín no líquida, Junior puede cobrar vida porque el Junior tiene gol», dijo el comentarista.

A los diez minutos, al filo del minuto 87, Vladimir Hernández de media bolea convierte un golazo que mete al cuadro rojiblanco en la pelea.

El DIM de descompuso. En ese momento, ya tenían cara de perdedores. Desesperados. Angustiados. Y Junior, un equipo que todos en el interior del país criticaron, desahuciaron, y lo daban como fijo eliminado, no tenía nada que perder: con tranquilidad de espanto llegó al final del partido y con esa misma confianza y tranquilidad, asumieron los tiros desde el punto penal.

Lo demás es historia. Mele, siempre Mele. Atajó el primero y llenó de confianza al equipo que no erró ninguno. El Titi cobró el último y la frase volvió a refrendarse: ¡al Junior hay que matarlo!

Un hermoso título que honra a un gran hombre y gran jugador: Carlos Bacca. Quien además de campeón, se coronó como el goleador de la Liga del Futbol colombiano. Un logro que le dedicó a su madre y que por ella, lo dió todo.
Y, como si fuera poco, en menos de 5 años ya Medellín sabe dos veces que Junior es tu papá.


Ahora, ¡que siga la fiesta!

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