27 de octubre de 2020

Hora en Punto

No es la noticia: es la forma de contarla

Yo, tendencia

Por Anuar Saad

Trabajas de ocho a doce y de dos a seis. A veces, cuando no alcanza el dinero para el almuerzo, ni siquiera para un “tente en pie”, trabajas más porque entretienes el hambre quedándote en la oficina.
Tienes un pequeño círculo de amigos y sigues sus actividades a través de las redes sociales: el último cumpleaños, la cena familiar, el paseo a Cancún, el proselitismo político y una lluvia de memes que te sacan más de una sonrisa mientras te preguntas cómo diablos hace la gente para tener tanto tiempo para inventar esas cosas.

Tu hija adolescente, esa que pocas veces te habla ya que vive pegada en su celular de alta gama que le compraste gastándote tus únicos ahorros, te sorprenderá un día diciéndote: “Papá, debes ser como el padre de Lucía, mi amiga, que es famoso”. Después de un melodramático silencio rematará con toda la crueldad de sus quince años: “…es que a ti no te conoce nadie”.

Te acordarás vagamente de Lucía pero no tendrás remota idea de quién es su padre y, mucho menos, de por qué él es famoso. Ella te sacará de tu ignorancia supina restregándote el celular en tus narices “¡Mira, mira, mira él es tendencia en Twitter”!

Entonces pensarás que por sus profundos estudios, sus amplios conocimientos, su pensamiento crítico, su análisis de la sociedad, la cotidianidad y la problemática mundial, el papá de Lucía es tendencia y tú no. Casi que apenado le pides a tu hija que te muestre algunos tuits del hombre al que ya casi envidias. De reojo, te das cuenta que tiene más de 3 mil seguidores y que su último twitter lo puso hace apenas 12 minutos. “Es un genio”, pensarás.

Pero no tienes de qué preocuparte. El padre de Lucía no tiene estudios avanzados. No conoce a fondo la problemática mundial y sus pensamientos más críticos son cuando juega dominó y no sabe si ahorcar o no el doble seis. Pero es tendencia.

Si a estas alturas, aún sigues preocupado… ¡despreocúpate! Te daré unas cuantas claves para que en un par de semana puedas sacar pecho y decirle a Lucía, tu pequeña hija, que ya eres famoso.
1.- No hables bien de nadie. A la gente le aburre leer cosas buenas de otros. Habla mal y aliéntalos narrando episodios truculentos que la gente, obnubilada, no solo te leerá, sino que te replicará.

2.- Ni se te ocurra evocar la paz, la reconciliación y el diálogo. ¿Esa vaina para qué? Se preguntarán extrañados los lectores. ¿Dónde está la sangre? ¿La polarización? ¿La injuria? ¿Las calumnias? Calumnia, calumnia, calumnia, que de la calumnia algo queda.

3.- Asegúrate de tomarle pantallazo a las fotos truculentas, esas en las que aún la sangre está fresca. Si tienes videos que  muestran la secuencia antes y después de la tragedia, mejor. ¡Todo el mundo te seguirá!

4.- Si sabes que la verdad ya la conocen todos y no asombrará a nadie, ¡pues fácil! Distorsiónala un poco aquí, un poco allá, recoge rumores infundados, y ¡saz! Publícala. Ya eres experto en “noticias falsas”, esas que, por lo general, cautivan lectores que es lo que cuenta.

5.- Defiende lo indefendible. ¿Para qué te vas a dejar llevar por la lógica o el orden establecido? ¡Atrévete! Por ejemplo, si la gente habla bien de Barranquilla, elogian su progresismo, el cambio positivo en sus últimos 12 años y hablan bien de su Alcalde…busca algún rescoldo viejo y olvidado de donde puedas echar mano para afirmar, con toda la cara del mundo, que estamos peor que hace 30 años.

6.- Vuélvete experto en fusilar (llámese así al copia y pega de textos salidos de otra fuente sin que tú la cites) especialmente de sitos no reconocidos que alientan las historias falsas. A la gente le encantará.

7.- Agrégate a los grupos. Vincúlate a tus grupos de antiguos compañeros de colegio, de universidad, al de amigos de tus amigos, a políticos, agremiaciones de toda índole hasta los de las hermanitas de la caridad y dispárales sin cesar toda la basura llamativa que puedas conseguir.

8.- Conviértete en un paradigma de la intolerancia y el insulto. ¿Acaso crees que ser tendencia se gana con buenos modales? Pues no señor. Debes radicalizar tus posturas, sé más agresivo que conductor de bus que pelea la ruta de las doce con otro y en ese tono histérico, empieza a renovar tus estados.

Si seguiste al pie de la letra estos sencillos ocho pasos y los has puesto ya en práctica… ¡Felicitaciones! Lucía tendrá un papá que sin duda es tendencia. Pero también tendrá como padre, a una mala persona. Al final ¿qué escoges?

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