31 de octubre de 2020

Hora en Punto

No es la noticia: es la forma de contarla

Uniautónoma: el mejor ejemplo de resiliencia

Por Anuar Saad/

Quiero dedicar estas líneas a la resiliencia ¿Y qué mejor ejemplo de ello que el que nos ha dado la Universidad Autónoma del Caribe?  Esta noble Alma Mater está hecha de un material único. Un material tan fuerte y preciado, que le permite seguir manteniendo intacta su reconocida calidad académica, a pesar de las múltiples agresiones sufridas.

Hoy la Uniautónoma puede decir orgullosa que en medio de las dificultades ha renovado con éxito sus registros calificados y sus acreditaciones en los programas que las poseen. Que sus investigadores siguen generando noticias positivas con investigaciones pertinentes y desarrollo de productos con alta tecnología que benefician directamente a la comunidad. Que sus patentes, cada vez más crecientes, registros de software, artículos científicos, grupos de investigación, hablan del nivel de sus investigadores y la calidad docente del plantel. Que sus estudiantes han sido ejemplo de liderazgo y de amor por su institución. Que sus grupos de acción, liderados por comprometidos docentes, han desplegado su creatividad que ha sido reconocida y premiada en distintas áreas del saber. Y, lo más importante, que los padres de familia siguen creyendo en ella.

Hoy, 53 años después de haber sido fundada por un grupo de visionarios que le apostó a la educación, sigue erigiéndose en el panorama educativo de Barranquilla y la región, como una de las preferidas por los estudiantes. La calidad de sus egresados habla por sí sola, de la clase de educación que aquí se imparte.

Más que una universidad, la Uniautónoma es un patrimonio educativo de la región. Uno que está tatuado en el corazón de todos y que gracias a ello, se mantiene en pie poniéndole el pecho a las dificultades, y conservando ese sello indeleble que identifica a sus más de 55 mil egresados a los largo de 53 años de servicios: su formación integral  que hace de nuestros jóvenes mejores seres humanos y mejores profesionales.

Esta alma mater es, sin duda,  un buen ejemplo para un estudio de caso. Pocas instituciones educativas en el país han enfrentado las dificultades que estuvieron a punto de apagar su luz. Y pocas, muy pocas, han podido sobrevivir  y mantenerse compitiendo con calidad. Y aquí es donde hay que resaltar la labor del docente –ese ser que lo ha entregado todo para que la Universidad Autónoma del Caribe siga viva—porque él ha sido el diferencial en esta historia. Profesores que, pese a las adversidades, siguieron apostando por la recuperación de una institución en la que muchos hemos trasegado más de media vida.

Hay una inmensa mayoría que sigue en pie para defender a una institución que se ha convertido en nuestra casa. Una que lucha por seguir adelante haciendo lo que siempre ha hecho con tenacidad y calidad indiscutida desde aquel ya lejano 24 de julio de 1967, día en el que se impartiría su primera clase: educar para seguir formando a los mejores.

Compartir
Compartir