31 de octubre de 2020

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Trabajadores piden al Distrito reactivar las playas de La Boquilla

Casi siete meses tuvieron que esperar los cartageneros para volver a disfrutar de un baño de mar en Cartagena, pues fue apenas el pasado 1 de octubre que se habilitó la que se convertiría en la primera playa piloto durante la reactivación económica: Playa Azul La Boquilla.

El 9 de este mismo mes comenzaron a abrir las playas de Bocagrande, sin embargo, aún quedan muchos sectores por reactivar y lo cierto es que los actores de las playas, que cesaron sus actividades durante la pandemia, están desesperados, dice en una nota periodística el diario El Universal de Cartagena.

Afirman que, en el caso de La Boquilla, son más de 4 mil las personas que viven del turismo y que en Playa Azul, única playa permitida para el ingreso, solo se están beneficiando unos pocos. 

Según la información de El Universal, es por este motivo que, ante las necesidades que padecen, desde esta semana muchos trabajadores de la playa, entre carperos, masajistas, cocteleros y demás trabajadores, volvieron a ofrecer sus servicios en otros sectores de la ciudad, con la remota esperanza de que llegue allí algún visitante para lograr hacer “lo del día”.

De esta manera, aprovechan las personas que van a los restaurantes que abrieron para poder ofrecerles un espacio en la playa, aunque algunos también se meten en el mar en este sector, a pesar de que esté prohibido.

“Tenemos casi siete meses que no laboramos, nosotros aquí ponemos los parasoles con su debido espacio para beneficiarnos porque la situación está crítica y nosotros vivimos es de esto”, explica John Edison Hinestroza, de la Asociación de Carperos de La Boquilla al diario El Universal.

Dice ser consciente de los riesgos que eso implica, pero que de todas maneras él y sus compañeros intentan mantener las medidas de bioseguridad. “A los que llegan les exigimos el tapaboca, usamos el gel, el alcohol y estamos esperando a que la Alcaldía o cualquier entidad nos ayude y nos organice, porque lo que queremos es trabajar. Si no hay trabajo, hay delincuencia y eso es lo que no se quiere”, dijo Hinestroza.

En este sentido, el clamor que hacen desde la asociación es permitir la apertura biosegura de los kilómetros de playa que comienzan desde el Hotel Las Américas, ya que dicen estar listos para poder reactivarse.

“Ahora que tenemos la oportunidad de abrir las playas nos abandonaron. En el sector de nosotros no permiten ni una silla y todo turista que venga lo mandan para Playa Azul y eso no se justifica porque tiene que haber igualdad para todos. Queremos que nos dejen abrir para ubicar nuestras sillas y carpas con libertad, porque estamos sufriendo”, dijo Guido Romero, otro carpero.Masajistas, en incertidumbre

Por otra parte, el gremio de las masajistas de La Boquilla también expresó su preocupación al no ser incluido en el plan piloto de playas. Ellas, al igual que los carperos y ante la inminente necesidad, salieron a trabajar.

“Fueron seis meses sin laborar y todavía estamos en ascuas porque no sabemos qué va a pasar en el sector. Somos 70 masajistas de La Boquilla y ahora el espacio es muy pequeño y la idea es que el Gobierno nos ayude porque esta actividad la estamos haciendo riesgosa, ya que no podemos tocar a nadie, pero el masaje es de tú a tú”, dijo una masajista de la zona.

Por este motivo, desde la Asociación de Mujeres Masajistas de esta franja de playa también piden ayuda al Distrito. “Lo que queremos en que piensen en nosotras, en las masajistas, que somos madres cabeza de hogar, yo soy madre soltera de cuatro hijos. Y si no nos dejan hacer los masajes en la pandemia, por lo menos que nos reubiquen”, dijo la mujer.

Asegura que ya ellas fueron capacitadas en bioseguridad y que solo esperan que les digan una fecha para abrir.Habla la Secretaría del Interior

Al respecto, la Secretaría del Interior, encabezada por el secretario David Múnera, indicó que han adelantado varias reuniones con el Consejo Comunitario de La Boquilla y la comunidad que trabaja en la playa para estudiar su reapertura.

“No ha habido un solo sector de la economía que hayamos abierto sin un plan piloto previo. Como Distrito tenemos la responsabilidad de salvar vidas. El alcalde William Dau entiende las necesidades de la ciudad y la importancia de la reapertura de las playas. Sin embargo, dicha reapertura debe ser con responsabilidad y cumpliendo las medidas de bioseguridad.”, afirmó Múnera en diálogo con El Universal de Cartagena.

Ahora, el Consejo Comunitario debe presentar una propuesta a la Alcaldía, en la que plasmará sus ideas y el cumplimiento de los requisitos con el fin de coadyuvar a la apertura de playas de Cartagena.

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