27 de octubre de 2020

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“Radical”, “falsa”, “mala” y “horrible: los insultos de Trump a Kamala Harris

Kamala Harris, candidata demócrata a la vicepresidencia de EEUU, en un mitin reciente. Mike Blake REUTERS

Donald Trump tardó menos de dos minutos en insultarla, señal de la amenaza que en su mente debe representar Kamala Harris para sus opciones de reelección. La tildó de «despreciable» y poco después le añadió «mala» y «horrible» a su lista de descalificaciones como reacción a la elección de Joe Biden para vicepresidenta de cara a los comicios de noviembre. Consideró además poco respetuoso el tenso intercambio entre Harris y Biden en un debate presidencial el año pasado, cuando ella le acusó de haber estado a favor de la segregación escolar de décadas pasadas en Estados Unidos, dice en un despacho el diario El Mundo de España.

La campaña de Trump tampoco se quedó atrás. Instantes después de que Biden soltara el nombre de la senadora californiana de 55 años, publicaron un vídeo en redes sociales sobre el binomio demócrata a derrotar en estos dos meses y medio.

En los 30 segundos que dura apodan a Harris de la «falsa Kamala» (phony Kamala), una combinación de «la izquierda radical» que junto con el «lento Joe» (slow Joe) sería «un error para Estados Unidos», todo ello con una música de serie siniestra de fondo. Fox News, la cadena conservadora de noticias, también se despachó a gusto con ella. Le dedicó tres horas a descalificarla y a señalarla por «radical».

En el bando contrario, la prensa progresista hizo énfasis en el hito histórico que ha supuesto su nominación. Nunca antes una mujer afroamericana ni de origen asiático habían formado parte del tícket presidencial de un gran partido político. Harris es además la tercera mujer, tras Sarah Palin y la demócrata Geraldine Ferraro, en aspirar al puesto de vicepresidenta de EEUU, con firmes opciones de convertirse en la primera en ocupar el puesto. De ser así, allanaría el camino para ser la primera mujer presidente de EEUU.

Los 77 años de Biden -en caso de victoria, sería el presidente más mayor en acceder al puesto en enero de 2021- le han llevado a plantearse su asalto a la Casa Blanca con la consigna de ejercer un solo mandato, lo que dejaría paso a esta mujer osada y de origen diverso. El martes por la noche, las principales cadenas televisivas a nivel nacional repasaban hasta la saciedad sus principales virtudes: triunfadora, valiente, implacable durante su carrera como fiscal general de California y senadora, y con el suficiente carisma para conectar con los votantes indecisos de centro y los del ala más progresista de la bancada demócrata. Harris ha demostrado ser una valedora de causas como el sistema de salud universal o la lucha por los derechos de las minorías, en especial la negra.

Esta hija de un jamaicano y una india se identifica con la etiqueta de afroamericana pese a su origen atípico. Su madre, Shyamala Gopalan, emigró a EEUU desde la provincia india de Tamil Nadu, en 1960, para desarrollar su carrera como científica en el campo de la oncología. Su padre, Donald Harris, hizo lo propio desde el Caribe, profesor de Economía en la Universidad de Stanford. En California tuvieron dos niñas, Kamala y Maya.

La mayor se hizo con un trabajo como adjunta al fiscal del distrito del condado de Alameda, en California, y en 2004 dio uno de los pasos decisivos en su carrera al asumir el cargo de fiscal del distrito de San Francisco. Después hizo historia como primera fiscal general de California y en 2017 como la segunda afroamericana, después de Carol Moseley Braun (Illinois), en ocupar un puesto como senadora de EEUU.

Harris ha mamado el activismo de izquierdas desde pequeña, especialmente por el lado de su madre, con la que pasó la mayor parte de su tiempo tras el divorcio de sus padres con solo siete años. Ambas hermanas se fueron a vivir a Canadá, donde Gopalan aceptó un puesto como profesora en la Universidad McGill y continuó con sus estudios de investigación del cáncer en Montreal. En una ocasión la describió como una mujer «dura» que pese a su poca estatura «podía parecer enorme si la conocías». Muchos atribuyen a la figura materna el espíritu combativo de Harris. Dio buena muestra de ello durante los interrogatorios en el Senado por nombramientos de candidatos de Trump como el de Brett Kavanaugh para el Tribunal Supremo o William Barr como fiscal general de EEUU. Especialmente notoria fue la sesión a Kavanaugh, acusado de violación a Christine Blasey Ford durante sus años en la universidad. Lo acorraló sin piedad.

De ahí que varios analistas se hayan empezado a frotar las manos ante un futuro debate entre aspirantes a la vicepresidencia. Frank Bruni, columnista de The New York Times, lo planteaba directamente. «Estoy soñando con el debate» entre el hombre en el puesto, un Mike Pence de actitud «tiesa» que representa a una América «mitad memoria, mitad mito», y Harris, «más joven, más negra y más boyante». Pence tendrá que defender a un presidente acusado de misógino, racista y xenófobo. Ella podrá hablar desde la perspectiva de haber crecido como una mujer de color en EEUU en plena ola de revueltas contra la brutalidad policial y la muerte de George Floyd el pasado mes de mayo. Portará la bandera de los oprimidos y los marginados en la primera potencia mundial como mujer independiente.

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