24 de noviembre de 2020

Hora en Punto

No es la noticia: es la forma de contarla

El fútbol o la telenovela de los hombres

Cuatro periodistas hablan sobre el fenómeno cultural que representa el balompié en el mundo. Como si fuera un partido de fútbol la narración fluye y la pelota va de un lado a otro de la cancha imaginaria.  

Por ANUAR SAAD

¿Cómo vas a saber lo que es la vida si nunca jugaste fútbol? Así define  el  reconocido  periodista argentino  Martín  Caparrós  todo lo que encierra este deporte: desde  su  pasión,  hasta  las  alegrías y  tristezas  que  el  mismo  depara. Es que el fútbol es, sin duda, uno de los hechos culturales más grandes del siglo XX. ¿Su éxito? Ser  un  deporte  colectivo  donde su  manifestación  máxima  es  el gol…  Pero  en  un  90  por  ciento de  las  veces,  ese  gol  jamás  llega.       Pero,  cuando  aparece  —explica sonriente Caparrós ante un auditorio expectante— hace que olvides todo.
Caparrós   está   ahí,   de   negro como siempre, ante un escenario que quiere escuchar sus nutridas y  punzantes  opiniones  sobre  el fútbol.  Amado  y  odiado  por  sus comentarios,  jamás  pierde  esa sonrisa  de  galán  de  los  70  que lo  acompaña  y  que  brilla  tanto como su cabeza despoblada que lo hace ver más grande de lo que es.  Al  lado  de  él,  Daniel  Samper  Pizano  espera  el  turno,  impaciente, al igual que el chileno Juan  Pablo  Meneses  y  el  brasilero Lucio Castro

HINCHAS POR CABLE
Los  foristas  se  pasaban,  uno  a uno,  la  pelota  para  expresar  lo que,  según  su  criterio,  el  fútbol representa para la humanidad.Pero ¿quiénes son hoy los verda-deros hinchas? Muchos —sostiene  Caparrós—  eran  hinchas  del relato  radial.  De  la  imaginación  exagerada  del  narrador  que  re-crea la acción que, por lo general, no corresponde en magnitud a lo que  realmente  está  sucediendo. Otros,  son  fanáticos  del  relato posterior;  es  decir,  de  lo  que  re-crean los periódicos y las revistas al  estilo  de  crónicas  deportivas, más allá que las estadísticas frías de un partido. Pero hoy, a más de 114  años  de  que  rodara  el  pri-mer  balón  en  algún  despoblado del  mundo,  todos  “están”  en  el partido  gracias  a  la  magia  de  la televisión. ¿Para qué ir a soportar apretujones, calor, cansancio e in-comodidades en un estadio cuan-do pueden ver el partido desde la comodidad de su casa? Son esos, según Caparrós, los hinchas que hoy  tienen  muchos  clubes  del mundo: hinchas por cable.

FÚTBOL Y FARÁNDULA
El  que  quiere  escribir  sobre  un partido de fútbol debe tener un fuego  especial  en  el  corazón. Debe  tener,  además,  una  habi-lidad  desarrollada  para  saber contar  los  sucesos  del  partido y resaltar detalles que el espec-tador, incluso ese mismo que sí asistió  al  estadio,  no  pudo  ver. Es  narrar  más  allá  de  lo  obvio. Colorear  las  escenas  y  jamás dejar  de  lado  el  interés  huma-no  que  genera  un  duelo  de  22 gladiadores. Ese secreto –recrea con  nostalgia  el  periodista  que empieza  a  driblar  rivales–  ya pocos lo ponen en boga porque ahora lo que se está viviendo es una  “farandulización”  del  fútbol:  que  si  Piqué  tuvo  un  hijo con Shakira; que si Cristiano se saca  las  cejas;  que  cuántos  ta-tuajes  tiene  el  defensor;  que  si viste  a  fulanito  de  tal  en  la  última  publicidad;  o  si  se  reveló que aquella actriz está saliendo con el delantero goleador.Y  lo  que  es  peor  –continúa  Caparrós en un pique largo– es que aparte  de  la  “farandulización” del  fútbol,  se  habla  también  de la politización del balompié. Que si  la  FIFA  tiene  el  poder  de  un Estado;  que  escogieron  a  África por política; que  los sorteos favorecen  a  unos  y  no  a  otros; en  fin.  ¿Para  qué  ser  tan  “trascendentes?  Si  lo  que  el  público quiere saber es qué pasa con los 22 tipos que corren como idiotas tras un cuero inflado.Ese  “pase  gol”  lo  recibió  de  cabeza Daniel Samper. Y se fue al ataque de una. Picó en punta y remató: -El éxito de las narraciones sobre béisbol y boxeo en Estados Unidos, por ejemplo, es que relatan el evento y los detalles de peso. Pero también hay epopeya, gloria, lágrimas, miseria y riqueza… porque,  más  que  al  deporte se adentran al mundo del deportista. En  la  historia  personal del boxeador, del beisbolista con toda su dimensión humana.

NARRACIÓN, EL SECRETO

Samper considera que en la na-rración del fútbol en los medios se  queman  varias  etapas.  La primera  de  ella  –dice,  dejando atrás  la  marcación  estricta  de Caparrós y Meneses– es el dato: el  marcador,  suplentes,  forma-ción,  números,  promedio,  arbi-traje, etc. La segunda etapa es la emoción. En mi época –recuerda el periodista intentando dominar la esférica ante el acoso rival– la música  preferida  por  los  de  mi generación  era  la  narración  de un  partido  de  fútbol,  como  lo describió alguna vez el gran Fon-tanarrosa. La  tercera  etapa  le  correspon-de, por supuesto, a la televisión. Un plus que trajo la televisión y que  hoy  nadie  quiere  reconocer en  su  relación  con  este  deporte es  que  abrió  el  mundo  del  ba-lompié a las mujeres porque, en el  fútbol,  descubrieron  que  en la  cancha  había  hombres  más guapos y más ricos que sus es-posos. Y algo parecido pasa con los  jóvenes.  Ellos  siguen  más  a los futbolistas y sus vidas, que al deporte mismo. La  cuarta  etapa  –sigue  raudo Samper  por  la  punta  izquierda– corresponde  al  relato.  Y  es  el caso  de  El  Gráfico  en  su  época inolvidable.  El  éxito  de  esta  re-vista fue que le apostó a la belleza de narrar el mundo del fútbol y todo lo que lo rodea… con sus protagonistas  y  sus  historias.  El público  sigue  esperando  eso  de los diarios deportivos modernos, porque  más  que  estadísticas  y resultados, el fútbol es pasión. Y remata violento al arco.

ES SOLO MERCANTILISMO
Juan  Pablo  Meneses,  un  escritor y periodista “portátil” chileno que ha deambulado por toda La-tinoamérica  en  pos  de  terminar su investigación sobre el merca-do  del  fútbol,  atajó  el  riflazo  de Samper  en  plena  raya.  Dominó el  esférico  y,  con  calidad,  fue desbordando  rivales:  “La  exportación  más  exitosa  de  América Latina es la carne de futbolista, pero  nadie  lo  dice”.  Meneses  lo cuenta, lo práctica y lo pone en sofá, en un libro fascinante que Jaime Abello Banfi, Director General de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.El que quiere escribir sobre un partido de fútbol debe tener un fuego especial en el corazón. Debe tener, además, una habilidad desarrollada para saber contar los sucesos del partido y resaltar detalles que el espectador, incluso ese mismo que sí asistió al estadio, no pudo ver. Es narrar más allá de lo obvio. Colorear las escenas y jamás dejar de lado el interés humano que genera un duelo de 22 gladiadores

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