26 de octubre de 2020

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Beirut el día después: amanecer en medio del apocalipsis

Hay más de cien muertos. Pero hay decenas de desaparecidos. 300 mil personas se quedaron sin casa. Y los daños ascienden a más de US$ 3 mil millones.

*Con información de la BBC Y AP, tomado del diario El Clarín

Tras una explosión descomunal, que la dejó en ruinas y ensangrentada, Beirut despertó este miércoles ante una escena apocalíptica.

En el día después el panorama es desolador: 300 mil personas perdieron sus casas en un respiro. Los costos de la destrucción superan los 3 mil millones de dólares y podrían llegar a los 5 mil millones. Hay más. Los hospitales montan nuevas morgues. Y los bomberos buscan muertos debajo de los escombros. Cien personas no aparecen por ningún lado.

En un país, ya inmerso en el agujero negro de una crisis económica que empieza jugar con el hambre de la población, la explosión barrió de la faz del planeta los silos de cereales en el puerto. Ahora el Líbano tiene granos para «menos de un mes»-

De los restos de estos silos en el puerto, en la mañana de miércoles, seguía saliendo humo.

Las principales calles del centro de la ciudad estaban llenas de escombros y de autos dañados con sus ari bags detonados y las fachadas de los edificios, arrancadas.

Hay más de 100 muertos y 4000 heridos, explicó George Kettaneh, funcionario de Cruz Roja Líbano, agregando que la cifra de víctimas mortales podría aumentar.

Decenas de personas están desaparecidas y sus familiares pidieron ayuda para encontrarlos a través de las redes sociales. Una página de Instagram llamada «Localización de victimas de Beirut» se llenó de fotos de desaparecidos y los conductores de los programas de radio leyeron los nombres de los heridos y desaparecidos durante la noche.

Muchos residentes se trasladaron a casas de amigos o parientes luego de que sus departamentos quedaron dañados y se curaron sus propias heridas porque los hospitales estaban desbordados. Se estima que 300 mil personas perdieron sus casas. Los hoteles y otros alojamientos abrieron las puertas durante la noche para recibirlos.

La explosión

No hay una confirmación de qué provocó la explosión que tuvo la fuerza de un terremoto. Pero todo apunta a un depósito de nitrato de amonio que hace seis años estaba en el puerto de Beirut, a pesar de los pedidos para que fuera trasladado.

El ministro del Interior, Mohammed Fahmi, dijo a un canal local que el incidente parecía estar provocado por la detonación de más de 2.700 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en un almacén del puerto desde que fueron confiscadas en un mercante en 2014.

Testigos dijeron haber visto una nube naranja como la que aparece cuando se libera gas tóxico de dióxido de nitrógeno tras una explosión con nitratos. El nitrato de amonio es un ingrediente habitual en los fertilizantes, pero también puede ser altamente explosivo.

Este producto se empleó en un atentado en la Ciudad de Oklahoma en 1995, cuando un camión con 2.180 kilos (4.800 libras) de fertilizante y combustible destrozó un edificio federal matando a 168 personas e hiriendo a cientos más.

La explosión fue la más potente registrada en la ciudad, que estuvo en la primera línea durante la guerra civil (1975-1990) y ha soportado conflictos con la vecina Israel y periódicos ataques y bombardeos terroristas.

Videos mostraron lo que parecía un principio de incendio en las inmediaciones justo antes del estallido, y televisoras locales reportaron que había un almacén de fuegos artificiales involucrado. El fuego pareció expandirse a un edificio cercano, provocando la explosión, la nube con forma de hongo y la onda expansiva.

«L’Apocalypse» («El apocalipsis»), decía la portada del diario en francés L’Orient Le Jour. Otro periódico, al-Akhbar, publicó en su primera plana una fotografía del puerto destruido con la frase «El gran colapso».

Crisis económica y Covid

Líbano estaba ya al borde del colapso por una grave crisis económica que causó protestas multitudinarias en los últimos meses. Los hospitales enfrentaban un repunte de contagios de COVID-19 y preocupa que el coronavirus pueda propagarse más a medida que la población desborde los hospitales.

Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona portuaria el miércoles tras la entrada de una excavadora para retirar los restos. Un joven suplicó a los soldados que lo dejaran pasar para buscar a su papá, desaparecido desde el incidente. Fue redirigido a un funcionario del puerto que tomó nota de los detalles.

En uno de los distritos más afectados, Achrafieh, trabajadores de defensa civil y soldados trataban de localizar a los desaparecidos y limpiar los escombros. Al menos un hombre seguía atrapado bajo las piedras de un viejo edificio que se vino abajo. Los voluntarios le dieron una botella de oxígeno para ayudarlo a respirar mientras otros trataban de liberarle una pierna.

El estallido destrozó numerosos edificios de departamentos, lo que podría dejar a una gran cantidad de personas sin hogar en un momento en que muchos libaneses han perdido su empleo y han visto como sus ahorros se evaporaban por la crisis monetaria. También preocupa cómo hará el país para seguir importando casi todos los bienes de primera necesidad con su principal puerto devastado.

En un breve discurso televisado, el primer ministro, Hassan Diab, pidió a todos los países y amigos de Líbano que amplíen su ayuda: «Estamos siendo testigos de una catástrofe real». El dirigente reiteró su promesa de que los responsables del desastre pagarán por ello, sin comentar la causa.

El trigo arruinado

Líbano, una pequeña nación que alberga a más de un millón de sirios que huyeron de la guerra en su país, tiene además un problema de seguridad alimentaria.

Imágenes tomadas el miércoles por The Associated Press con drones mostraron que la explosión derribó esos depósitos, arrojando su contenido entre los escombros y la tierra. El país importa alrededor del 80% de su suministro de trigo, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Las estimaciones sugieren que cerca del 85% del grano de la nación estaba almacenado en los silos ahora destruidos.

En declaraciones publicadas por la agencia noticiosa estatal, el ministro de Economía y Comercio, Raoul Nehme, dijo que todo el trigo almacenado en el depósito estaba «contaminado» y no podía usarse. 

La crisis económica de la pequeña nación mediterránea estaba radicada en décadas de corrupción sistemática y mal gobierno de una clase política que ostenta el poder desde el final de la guerra civil.

Desde el pasado otoño, los libaneses han celebrado protestas masivas pidiendo un cambio político radical, pero pocas de sus demandas se han cumplido y la situación económica ha empeorado de forma constante.

Se han declarado tres días de duelo en el país.

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